Tener abuelos… tener nietos

Mi querido viejo, hace unos días celebramos el Día de los Abuelos, y estoy seguro que en tu casa, con tu familia, con tus amigos y hasta en el trabajo hubo celebraciones y alegría al conmemorar a todos los abuelos. Y creo que la “abuelez” tiene dos significados ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo, hace unos días celebramos el Día de los Abuelos, y estoy seguro que en tu casa, con tu familia, con tus amigos y hasta en el trabajo hubo celebraciones y alegría al conmemorar a todos los abuelos.

Y creo que la “abuelez” tiene dos significados igualmente importantes que le dan sentido a nuestras vidas, así que te invito a reflexionar porque creo que, hoy más que nunca, la “abuelez” es muy, muy importante.

¡Tener abuelos! Tú, yo y millones de seres en todo el mundo tienen además de sus padres, a sus abuelos, y tú recuerdas cómo los momentos más alegres, divertidos y felices fueron los que en tu infancia tuviste con tus abuelos.

Nuestros abuelos nos enseñaron a bailar, a jugar, a andar en triciclo y luego bicicleta, a leer y escribir, y lo hicieron muchas veces porque tus padres estaban ocupados en las labores del hogar o en el trabajo. La llegada del abuelo o la abuela siempre fue bienvenida, y aún hoy tenemos recuerdos de aquellos años cuando éramos nietos. Y no se diga cuando había problemas entre papá y mamá, los abuelos siempre fueron nuestra tabla de salvación, nunca los olvidaremos cuando con su sonrisa y una hermosa conversación devolvían la paz a un hogar que tenía problemas.

Tener abuelos fue algo maravilloso, querido viejo, pero ahora, el tiempo y los años ¡nos convirtieron en abuelos!

¡Tener nietos! Qué inmenso placer llegar a esta etapa en la que las cargas de trabajo disminuyen y llegan los nietos como enviados del cielo, que hacen renacer los más puros sentimientos, la alegría inocente, las risas y los cantos, nuestros nietos nos renuevan el placer de vivir.

Ser abuelo es un privilegio, una fortuna, un enorme y profundo gozo sabiendo que ya no sólo nuestros hijos, sino también nuestros nietos harán cosas importantes en su vida, y rejuvenecerán y rejuvenecen nuestros días viejos.

Y también como abuelos, es posible que nuestro papel, el natural respeto por nuestros años y nuestras carencias, nos permitan hablar con los hijos, ayudarlos a zanjar sus diferencias, protegen al mismo tiempo a los padres, reconciliar los agravios y devuelven a los papás la armonía como pareja, al tiempo que cuidamos a esos nietos queridos.

No negarás, querido viejo, que después de estar unas horas con tu nieto o tu nietecita querida, te sientes más fuerte, más joven, más alegre, y es que ellos casi, sin darse cuenta, te contagian de esa ebullición de vida y energía que es la niñez.

Y así algunos de nosotros celebramos a los nietos, y aún a los bisnietos, y la vida sigue, y nosotros, como ya te he aconsejado una y otra vez, vivimos y viviremos bien y de buenas, gozando de todo lo que cada día nos trae.

Enhorabuena, querido viejo, que disfrutes hoy y siempre.

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