Tenemos tarea
Con inteligencia debemos promover la democracia, la justicia y el bienestar para todos
Cada día es una oportunidad
de ser mejores.
W. Kyle
Querido viejo: no te niego que me sorprendió la respuesta que tuve a mi artículo de la semana pasada, porque un buen número de queridos viejos me escribieron y otros, que me conocen, me hablaron por teléfono para apoyar lo que escribí diciendo que sí, que estamos viejos, pero que siempre habrá tiempo de hacer algo más.
Ciertamente, ya hay muchos viejos queridos jubilados, pero no se jubilan de la vida, sino del trabajo, y eso les permite seguir activos, sobre todo en sus aficiones, diversiones o entretenimientos.
Pero, como señalaba hace una semana, nuestra labor como seres humanos no ha terminado. Somos afortunados por vivir en esta época, la medicina ha progresado de modo que estamos vivos a pesar de tener achaques que en otros tiempos serían mortales. Además, tenemos elementos que nos facilitan la vida, desde el teléfono hasta el internet, desde el automóvil hasta el avión. Ahora nuestra alimentación está a la vuelta de la esquina y, si es preciso, nos la traen a nuestra casa. Nos podemos sentir afortunados.
Pero, como raza humana, no nos podemos enorgullecer cuando vemos que un policía sujeta a un individuo y lo aplasta contra el piso hasta que muere o al ver a un señor notario que agrede y golpea a su esposa como si fuera un perro. No nos podemos enorgullecer de saber que diez mujeres son asesinadas en el país cada 24 horas; que tan sólo en abril murieron cinco mil mexicanos y que todos los días miles de mujeres llaman desesperadas por teléfono para pedir auxilio porque son agredidas en su hogar.
Frente a esa barbarie, querido viejo, podemos decir “a mí no me toca” y seguir adelante sin preocuparnos por la violencia y la muerte. Pero también podemos decir “no me gusta y quiero que cambie” y entonces participar de manera activa en alguno de los grupos que quieren que se respeten los derechos humanos, que se castigue a los culpables de tales atrocidades.
Hace años mi padre dijo “¡los buenos somos más!”. Y por eso sé que, a pesar de todo, tarde o temprano, triunfará la verdad y la justicia.
Cierto, en los días que corren, las organizaciones gubernamentales de derechos humanos no están en las mejores manos, pero a nosotros nos toca actuar. Tú conoces a organizaciones ciudadanas, como Alto al Secuestro, Mexicanos Unidos Contra la Corrupción y la Impunidad, México Evalúa, Mujeres contra el Feminicidio, Consejo Consultivo Ciudadano y otras; tu presencia, como un mexicano más, apoya y fortalece a esas instituciones para que, con más fuerza, exijamos que haya justicia, que se respete a la mujer, que México esté libre de extorsiones, asaltos, robos, secuestros y muerte.
—Pero yo ya estoy viejo— dirás. Y tienes razón, estás viejo, pero tienes la experiencia y la sabiduría de tus muchos años y tu participación, tu palabra y tu sola presencia pueden contribuir a que las cosas cambien, poco a poco, pero cambien.
Y no se trata de que salgas a la calle con una pancarta o hagas un plantón en Palacio Nacional ni que mandes memes ofensivos pidiendo que el Presidente se vaya, sino de que, con inteligencia, participes en actividades que pueden promover la democracia, la justicia y el bienestar para todos.
Tenemos tarea, querido viejo, siempre tendremos tarea porque los buenos somos más.
