Lo que yo estaba viviendo era algo maravilloso: México, mi México querido, había logrado todas sus metas; los mexicanos, felices, vivían en el bienestar, las calles limpias, los comercios boyantes y los niños jugando alegres.
Pero como sucede, después de ese placentero sueño… me desperté, y vi que todo sigue igual: calles sucias, basura por todos lados, inundadas y con socavones, comercios cerrados por miedo a los ladrones, y sobre todo tristeza de millones de mexicanos, ya que desde 2018 todo cambió por los oscuros designios de aquel que ya no está aquí.
A partir de entonces, la violencia y la muerte se apoderaron del país, los proyectos se cancelaron, los programas nunca se realizaron y nuestro México es la sombra de lo que fue.
Y yo estoy aquí, analizando la vida del país, y lamentando lo que veo por todos lados, y son tantos los rubros que no puedo comentarlos todos, por lo que abordaré sólo cuatro:
• Energía. Pemex enfrenta una profunda crisis financiera resultado de una mala administración; el orgullo de Lázaro Cárdenas es ahora un organismo sin futuro: sufre una pérdida de más de 85 mil millones de dólares y sigue perdiendo. Su situación se debe a los gigantescos pasivos: adeudos a proveedores por más de 20 mil millones de dólares, y un rescate estatal de más de 130 mil millones de dólares, esto es aún peor.
Y si a esto se aúna el declive de los campos petroleros, la ineficacia en refinación y el robo de combustible convertido en huachicol, Pemex es una empresa fallida.
• Economía. México tiene un bajísimo crecimiento del Producto Interno Bruto, que se une a la alta inflación, con precios que suben más que los salarios; esto lleva a falta de empleos formales y poca inversión nacional y extranjera. Esto da por consecuencia la pobreza extrema, la búsqueda del comercio informal sin protección, y el aumento de la deuda nacional que no cesa.
• Seguridad. Los mexicanos tenemos miedo de salir a la calle, ir al banco o a un comercio, de ser asaltados o muertos en cualquier esquina. Hay más de 135 mil personas no localizadas en el registro oficial, 75% hombres y 25% mujeres, y desde 2006 se han localizado más de cinco mil fosas, con más de 70 mil restos humanos sin identificar.
El 59.8% de la población adulta considera inseguro vivir en su ciudad, según el Inegi, y 68.5% de las mujeres se sienten inseguras. Los delitos más frecuentes son el fraude, el robo o asalto callejero y la extorsión.
• Salud. Pero en el rubro en que los mexicanos sufrimos más es en la salud, que debería ser base del bienestar. El fracaso del sistema se refleja en la falta de acceso a los servicios y el desabasto de medicamentos. Hoy, 40 millones de mexicanos carecen de acceso efectivo a servicios de salud, y la falta de medicamentos obliga a comprarlos por su cuenta, elevando el gasto familiar desde la cancelación del Seguro Popular en 2018.
Lo más grave es que todos los cambios que se hicieron, con compras consolidadas, listas variables y la insana idea de construir una Megafarmacia a un costo exorbitante, no sirvieron para nada y son hoy un cadáver insepulto. Los proyectos van y vienen, como los exhibidores de medicinas en las calles o las “tienditas de medicinas” atendidas por una empleada.
Pero el colmo fue decidido hace unos días: la nueva estrategia descansará en “comités formados por las comunidades, a los que se les entregará dinero para que ayuden a adecuar los lugares en donde se instalarán los consultorios” (sic), o sea que el gobierno pone el dinero y la comunidad los acondiciona. Y hoy ¡ni siquiera tienen médicos para atender! A partir de septiembre se abrirá la convocatoria, invitando a médicos jubilados sin que pierdan su jubilación, sin ofrecer abastecimiento suficiente de medicamentos.
Tal vez el siguiente proyecto será “el quirófano es nuestro”: usted pone la mesa, las vendas y luego buscamos un cirujano; no cabe duda, nunca tuvimos un sistema de salud como el que padecemos.
Tristemente, me desperté de un sueño feliz y me encontré con la triste realidad; así estamos.
