Parece que fue ayer
Millones de viejos como tú y como yo sufren caídas todos los días; en ocasiones éstas no tienen consecuencia, pero en otras pueden ser graves e incluso mortales.Mi querido viejo: no sabes el gusto con el que escribo estas líneas, las escribo porque precisamente ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
- Millones de viejos como tú y como yo sufren caídas todos los días; en ocasiones éstas no tienen consecuencia, pero en otras pueden ser graves e incluso mortales.
Mi querido viejo: no sabes el gusto con el que escribo estas líneas, las escribo porque precisamente hace un año, el 12 de diciembre, dispuesto con Alicia a celebrar la Navidad, tuve un pequeño resbalón en la recámara, y todo cambió para siempre, una fractura de la cadera me obligó a recibir una nueva y aquí estoy, recordando ese momento y volviendo a hablar de los accidentes de nosotros los viejos.
Millones de viejos, como tú y como yo sufren caídas todos los días; en ocasiones no tienen consecuencia, pero en otras pueden ser graves e incluso mortales. Los datos son impactantes, querido viejo: 1.- Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por traumatismos involuntarios. 2.- Se calcula que anualmente fallecen en todo el mundo unas 684 mil personas debido a caídas y que más de 80% de ellas se registran en países de ingresos medianos y bajos. 3.- Los mayores de 60 años son quienes sufren más caídas mortales. 4.- Cada año se producen 37.3 millones de caídas cuya gravedad requiere atención médica (Organización Mundial de la Salud OMS).
Con estos datos, querido viejo, quiero repetir lo que ya he señalado, tú puedes prevenir y evitar esas caídas, no podemos ignorar que con la edad tenemos menos elasticidad, nuestros reflejos son menos ágiles, los músculos pueden ser más flácidos, y nuestras celulitas grises del cerebro no son tan ágiles como fueron. Tenemos que hacer un inventario de achaques o enfermedades, diabetes, presión alta, mareos, para ir con el especialista y que nos estudie bien y nos recete lo necesario.
Tenemos que revisar nuestra casa, para estar seguros que no hay peligros: puertas y ventanas flojas, tapetes sueltos, mosaicos irregulares; nuestros baños deben tener barandales o agarraderas, en fin, debemos estar seguros.
Y al salir de casa, hay que disfrutar la caminata, pero estar atento a las irregularidades del suelo; las banquetas son un peligro, porque pueden estar inclinadas o rotas, y en los edificios hay que usar los barandales (que no hay en algunos de ellos); las escuelas, los restaurantes e incluso las iglesias pueden estar mal iluminados o con piezas sueltas
Debemos evitar caminar encorvados y con la cabeza baja, podemos tropezar. ¡Piernas firmes y barbilla erguida!, como soldados en un desfile. No olvides tener buenos zapatos, las “chanclas” pueden causar tropiezos, yo lo sé por experiencia.
Y si acaso tienes una caída, querido viejo, no intentes levantarte de inmediato, sino respira los más tranquilo que puedas, revisa lo que pasó, para evitar tener más lesiones, espera la ayuda.
Mi experiencia este año es y será inolvidable, pensé que era el final, así era el dolor y la total incapacidad, pero gracias a los médicos y cirujanos: doctores Chicharro, Pérez Coronel, Saucedo, camilleros y enfermeras que me cuidaron, me operaron y aquí estoy; viví incapacitado como niño, aprendí a usar andadera, luego bastón y me recuperé, ahora voy a nadar todos los días y me siento muy feliz.
Doy gracias a la vida, a todos los que me atendieron, a mis amigos y familiares que estuvieron y están presentes, pero en especial a mi ángel guardián, Alicia, que me ha cuidado día y noche durante todo este proceso de recuperación. Otro día hablaré de los “cuidadores”, seres maravillosos que sacrifican su vida por la vida y la salud de los enfermos como yo; Alicia es un maravilloso ejemplo.
No te deseo una experiencia como la mía, espero que vivas sin accidentes, y vivas feliz aguardando el año nuevo.
- Médico y escritor