Las mejores medicinas

Éste es mi deseo: que vivas todos los días de tu vida. R. A. Lamb Mi querido viejo: ya estamos en febrero, brincamos a un nuevo año, y te agradezco que me leas, como agradezco los múltiples mensajes de viejos queridos que me dan sus opiniones, sus sugerencias, y ...

Éste es mi deseo: que vivas todos los días de tu vida.

 R. A. Lamb

Mi querido viejo: ya estamos en febrero, brincamos a un nuevo año, y te agradezco que me leas, como agradezco los múltiples mensajes de viejos queridos que me dan sus opiniones, sus sugerencias, y me relatan sus experiencias; ciertamente, junto con las alegrías del año que se fue, supimos de la partida de amigos y compañeros, queridos viejos que ya no están con nosotros, como el maestro y amigo don Sergio García Ramírez, ejemplo y modelo de ciudadano ejemplar, maestro y defensor de las libertades.

“Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”, decía Hipócrates, y tenía razón, y esto es importante a nuestra edad, porque los médicos y los amigos nos limitan al comer, “que nada de alcohol”, “que los quesos elevan el colesterol”, “que la carne afecta los triglicéridos”, “que la leche debe ser deslactosada”, etcétera, ¡seamos razonables!, a estas alturas del partido, cien miligramos de colesterol nos hacen los mandados, no olvidemos que somos sobrevivientes y que uno de los placeres de la vida es comer; debemos disfrutar la comida, comer razonablemente, sí, pero sin las limitaciones que nos quieren imponer los médicos conservadores. Comer bien es una de las mejores medicinas.

“No olvides los antioxidantes”, nos dirá alguien que nos quiere bien. ¿Sabes cuál es el mejor antioxidante?, ¡el ejercicio físico!, simplemente caminar evita la oxidación de huesos, músculos y articulaciones; hace años, cuando una querida viejecita de 65 años me aseguraba que no podía hacer ejercicio porque tenía dolores en todo el cuerpo, le aconsejé que diera una vuelta ¡a la mesa de su comedor!, luego dos, luego tres, y actualmente camina tres kilómetros diarios.

¿Y qué con el cerebro?, ¿qué con el deterioro de la mente que viene con la edad? La mejor medicina es el ejercicio del cerebro, usarlo como siempre, pero, más aún, con juegos de la mente, con el ajedrez, el dominó (muchos amigos míos no faltan cada semana a su sesión de dominó), los crucigramas, y ahora los múltiples ejercicios de memoria que puedes encontrar en el internet. Ir al cine o al teatro, aprender un idioma, tocar un instrumento, leer en voz alta, cantar, recitar poemas: el cerebro tiene tal plasticidad y capacidad de regeneración que, si lo cuidamos, nos durará toda la vida; decididamente, una de las mejores medicinas es seguir estimulando al cerebro.

Pero... ¿no debemos tomar medicinas?, sí, pero hay que saber tomarlas, saber para qué sirven, tomarlas como se debe, desechar las medicinas que están caducas (los viejos atesoramos muchas cosas que ya no sirven, como las medicinas) y pensar que son solamente una ayuda para que vivamos mejor.

¿Y cuál es la mejor medicina?, me preguntó un querido amigo. La mejor medicina para nuestras edades es la actitud positiva, el optimismo, la alegría de vivir cada día, y para eso, cada mañana, querido viejo, al despertarte, mírate al espejo y sonríe, sonríe porque estás aquí, sonríe porque estás vivo, sonríe porque esa nueva arruga en la cara confirma que sigues cincelando tu rostro con pensamientos positivos y por eso tus facciones son cada día más hermosas.

Y con la sonrisa en los labios y esa actitud positiva disfruta un día más, gasta cada hora en lo que más te gusta, emprende ese proyecto que tenías pendiente desde al año pasado, llama a ese amigo que no has visto desde hace tiempo, escribe ese poema que tenías en la mente y que expresa tus sentimientos, busca ese disco que te recuerda a la persona amada, saborea ese platillo que siempre te gustó, lee ese libro que tenías guardado, ve al cine o al teatro, viaja a donde querías ir y no habías podido, vive, vive plenamente, y así harás realidad el consejo de R. A. Lamb: “que vivas todos los días de tu vida”, porque no debes olvidar que no se trata de “durar muchos años”, sino de “vivir plenamente”.

  • *Médico y escritor

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