“La violencia es normal entre los jóvenes”
En los últimos años, y sobre todo en estos meses, los noticiarios presentan riñas escolares violentas, con agresiones que no tienen nombre, peleas que parecen de perros.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
MITO
“La violencia es normal entre los jóvenes”.
En los últimos años, y sobre todo en estos meses, los noticiarios presentan riñas escolares violentas, con agresiones que no tienen nombre, peleas que parecen de perros; un adolescente rabioso que destroza la cara de una jovencita; y aun con mujeres, cuando una le clava repetidamente un puñal a otra. Los comentaristas de radio y televisión actúan como simples espectadores y no comentan nada sobre lo que significa tanta violencia.
CONSECUENCIA
La consecuencia lógica la vemos en la televisión. Tal parece que hay jóvenes que están esperando esas luchas para grabarlas y enviarlas para que se publiquen, lo que aumenta el daño que se hace a la sociedad, que no sólo aprueba, sino que celebra dichas grabaciones sin importar las consecuencias de salud y jurídicas que implican.
REALIDAD
La realidad es muy otra y debemos reflexionar al respecto: los animales luchan por su supervivencia, para obtener alimento, etcétera, pero los seres humanos desde siempre hemos buscado la paz, la armonía, y por eso tenemos principios y valores, por eso respetamos a los demás, por eso no abusamos de los desvalidos, por eso no mentimos, por eso no robamos, por eso no peleamos como salvajes y dirimimos nuestras diferencias hablando. “Hablando se entiende la gente” y así debemos actuar siempre.
Si permitimos que nuestros niños y jóvenes crezcan en un ambiente hostil, en el que haya gritos, manazos, agresiones físicas e, incluso, graves, no tendremos solución, y lamentablemente vemos ahora que adultos, incluso mujeres, se agreden entre sí, con una rabia canina, sin solucionar nada.
Desde siempre, nuestros maestros nos enseñaron a respetar a los demás, tratarlos sin agresiones verbales o físicas y, al mismo tiempo, nos educaron en las materias que nos servirán en la vida.
Nosotros como padres tenemos esta obligación, que, a su vez, heredamos de nuestro papá y nuestra mamá, de nuestros maestros en la escuela y de nuestros libros en la vida.
Urge que todos hagamos un esfuerzo para limitar y eliminar esas agresiones en las que nadie sale librado: el agredido y el agresor.
Será bueno que haya, en esos lugares donde hubo riñas, campañas de concientización para vivir más armónicamente, lo que indudablemente repercutirá en una mejor calidad de vida, una mayor armonía y mayor satisfacción, tanto de alumnos como de maestros.
La Edad de las Cavernas pasó hace muchos siglos; cierto, somos belicosos, pero debemos aprender a vivir en armonía, para eso tenemos las “celulitas grises” (neuronas) en nuestro cerebro, que tienen la capacidad de distinguir el bien del mal, será muy bueno si las usamos.