La magia del amor
…Es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.José Saramago Mi querido viejo: tal vez hayas visto en las noticias, la televisión y las redes la proliferación de escenas con contenidos sexuales cada vez más aberrantes, y has tenido noticias de individuos que ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
…Es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
José Saramago
Mi querido viejo: tal vez hayas visto en las noticias, la televisión y las redes la proliferación de escenas con contenidos sexuales cada vez más aberrantes, y has tenido noticias de individuos que filman a las jóvenes y hacen videos verdaderamente execrables.
Por eso, rechazando esa cultura degradante, te quiero copiar un texto que recibí respecto al amor, que seguramente te gustará: “Tengo 75 años y 52 de estar felizmente casado, tenemos tres hijos y cuatro nietos; nuestras relaciones íntimas fueron siempre buenas, pero desde hace como diez años se comenzaron a espaciar y desaparecieron por completo poco después; el sábado pasado le leí a mi esposa su columna, y nos dimos cuenta que nunca habíamos hablado de ese tema, nos sorprendimos y estuvimos platicando y platicando, y terminamos haciendo el amor dulce y tiernamente, como no lo habíamos hecho hace mucho tiempo”.
¿Qué te parece, querido viejo?, yo agradezco ese mensaje que tiene dos puntos importantes: hay muchos queridos viejos a los que nunca les enseñaron a hablar de las relaciones íntimas (el sexo ni se mencionaba) con su compañero o compañera, y eso es malo para la comunicación de dos seres que se aman.
Pero el segundo punto es aún más importante: este amigo no escribió “tuvieron sexo”, como dicen muchas veces los jóvenes y no pocos adultos, sino dijo que “terminaron haciendo el amor”, y en eso está toda la diferencia. “Tener sexo” es un acto más o menos mecánico, en el que no cuentan los sentimientos, y que no difiere del de nuestros primos los primates; “hacer el amor” es otra cosa, es algo típicamente humano, en el que participan sí, las hormonas, la atracción sexual, pero, sobre todo, la consideración de que el compañero o la compañera es un ser humano con quien tenemos afinidad de sentimientos.
José Saramago, un escritor singular con el que muchas veces estoy de acuerdo y muchas otras no, habló de la vejez, y en uno de sus poemas escribió algo que merece repetirse:
“Tengo los años en que el amor a veces es una loca llamarada, / ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada; / y otras... es un remanso de paz, como el atardecer en la playa”.
Es cierto, querido viejo, que el tema sexual ya no es la primera prioridad en nuestras vidas, pero no está ni estará ausente por completo; en alguna forma, puede ser evidencia de buena salud, de optimismo, y sobre todo de buena suerte si nuestra pareja piensa, siente y desea lo mismo que nosotros; ¡qué bueno que el amigo que me escribió conversó con su esposa!, ¡qué bueno que entre las parejas no existan temas prohibidos o temas tabú!