La inteligencia artificial es inteligente

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO

La inteligencia artificial es inteligente.

Las novedades que trae la inteligencia artificial a todos lados, incluso a nuestro teléfono celular, no hace pensar que tiene capacidades humanas.

CONSECUENCIA

Las consecuencias de este pensamiento son múltiples: desde la creencia de que estamos interactuando con una persona como en una charla informal, hasta perder el tiempo y dinero en una estafa promovida por torvos delincuentes que la utilizan para lograr sus siniestros propósitos.

REALIDAD

La realidad es otra: la inteligencia artificial es muy capaz para procesar datos y resolver problemas específicos, pero no posee inteligencia consciente ni comprensión real. Su inteligencia es artificial, es decir, simula el razonamiento humano a través de patrones matemáticos, algoritmos y estadística sin tener emociones o una vida interior.

La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más influyentes de nuestra época. En pocos años pasó de ser una herramienta casi invisible a ocupar un lugar central en la vida cotidiana. Hoy redacta textos, resume documentos, genera imágenes, asiste en diagnósticos médicos, ayuda a programar y participa en decisiones empresariales, educativas y sociales. Su expansión ha sido tan rápida que ya no sólo transforma la manera en que trabajamos o estudiamos, sino también la forma en que entendemos el conocimiento, la creatividad y el futuro.

La inteligencia artificial puede procesar volúmenes masivos de información en milisegundos y encuentra relaciones complejas que a los humanos nos tomaría años analizar, puede redactar textos, programar, generar imágenes y traducir idiomas de manera fluida y coherente; finalmente, aprende de forma estadística mediante el reconocimiento de millones de ejemplos previos.

Para que la inteligencia artificial sea considerada inteligente como un ser  humano, requerirían. 1.- Conciencia y comprensión, porque ahora no entiende lo que significa aquello que escribe o crea, simplemente predice cuál es la siguiente palabra más lógica basándose en sus datos de entrenamiento; 2.- Necesitaría sentido común, algo de lo que hoy carece, ya que no tiene una percepción real del mundo físico ni de las normas sociales; y finalmente, 3.- Necesitaría autonomía, ya que ahora depende totalmente de las instrucciones iniciales dadas por los humanos y carece de intenciones, deseos o motivaciones propias.

Sin embargo, cuanto más útil y sorprendente se vuelve, más necesaria resulta una pregunta de fondo: ¿es verdaderamente inteligente?; la inteligencia artificial conversa con fluidez, resuelve problemas complejos y supera a los seres humanos en ciertas tareas específicas, como el cálculo, el análisis de datos o algunas funciones de programación, pero que responda bien no significa que comprenda; que produzca un texto coherente no implica que piense; y que detecte patrones con enorme precisión no quiere decir que posea conciencia, criterio o entendimiento profundo.

La IA se ha convertido en una de las tecnologías más influyentes de nuestra época. Su expansión ha sido tan rápida que ya no sólo transforma la manera en que trabajamos o estudiamos, sino también la forma en que entendemos el conocimiento, la creatividad y el futuro.

Como quiera que eso sea, la inteligencia artificial vino a cambiar nuestro mundo y si la sabemos utilizar, nos podrá ayudar a realizar nuestras actividades.