El hígado graso es siempre consecuencia del alcoholismo

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO

El hígado graso es siempre consecuencia del alcoholismo.

La mitad de los mexicanos padecen hígado graso (ahora llamado enfermedad hepática por esteatosis), provocado principalmente por sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico. 

CONSECUENCIA

Las afecciones hepáticas y la cirrosis se encuentran entre las primeras cuatro a 10 causas de muerte en el país, provocando cerca de 20 mil a 30 mil defunciones anuales. Sus principales causas son el consumo excesivo de alcohol, la mala alimentación, la obesidad y las infecciones por el virus de la hepatitis C, lo que significa que, quien no es alcohólico, también puede sufrir del hígado.

REALIDAD

El hígado realiza más de 500 funciones vitales, entre las que destacan la filtración de la sangre, la producción de bilis y el metabolismo de los nutrientes.

Sus funciones principales son: 

• Producción de bilis, lo que ayuda a descomponer las grasas de los alimentos y a eliminar los desechos del cuerpo.

• Desintoxicación: procesa la sangre que viene del estómago y los intestinos, eliminando toxinas, bacterias y metabolizando medicamentos.

• Regulación metabólica: almacena y libera glucosa según las necesidades de energía del cuerpo, además de regular los niveles de aminoácidos. 

• Almacenamiento: guarda vitaminas (como las liposolubles), minerales (hierro y cobre) y glucógeno. 

• Síntesis de proteínas: fabrica proteínas esenciales para el plasma sanguíneo y factores que permiten la coagulación de la sangre. 

• Conversión de sustancias: transforma el amoníaco tóxico en urea para que pueda ser expulsado a través de la orina.

La persona que con o sin consumir alcohol tiene daño hepático, puede tener los siguientes síntomas:

Ictericia: coloración amarillenta en la piel y en la parte blanca de los ojos. fatiga crónica, cansancio constante sin causa aparente. Molestias abdominales: dolor o inflamación en la parte superior derecha del abdomen. así como orina muy oscura, heces claras e hinchazón en piernas o tobillos. 

La lesión del hígado tiene varias fases: la fase leve, sólo hay grasa acumulada; no causa daño grave de inmediato y muchas personas viven con esto sin saberlo

Fase intermedia (Esteatohepatitis): la grasa causa inflamación y daño a las células del hígado. Aquí el riesgo de complicaciones sube.

Fase avanzada (Fibrosis o Cirrosis): el hígado se llena de cicatrices duras. Su función baja mucho y puede requerir atención médica urgente.

Dolor hepático: la persona con lesión del hígado tiene diferentes síntomas entre los que hay dolor debajo de la parrilla costal derecha, pudiendo irradiarse hacia la espalda o hacia el omóplato derecho, sensación como pesadez, presión constante, o una molestia sorda más que como un dolor punzante fuerte, lo cual es interesante, porque el hígado casi no tiene terminales nerviosas para el dolor, pero el dolor aparece cuando el órgano se inflama y se estira una membrana delgada que lo envuelve llamada cápsula de Glisson, que es la que genera la señal de dolor.

Como quiera que esto sea, es conveniente seguir las normas saludables para proteger el hígado: comer sano, evitar las harinas blancas, los dulces, las bebidas azucaradas y las grasas malas. Hacer ejercicio; mover el cuerpo todos los días mejora el trabajo del metabolismo.

Y, por supuesto, no tomar alcohol, porque éste en cualquier forma afecta al hígado de forma directa.