¿Hablamos correctamente?
Mi querido viejo: No me dejarás mentir si te digo que a veces se nos olvida el nombre de los objetos, lugares o personas. No te inquietes ni te alarmes, no es Alzheimer o demencia senil, sino distracción o desatención, y en la mayor parte de las veces suplimos la ...
Mi querido viejo: No me dejarás mentir si te digo que a veces se nos olvida el nombre de los objetos, lugares o personas. No te inquietes ni te alarmes, no es Alzheimer o demencia senil, sino distracción o desatención, y en la mayor parte de las veces suplimos la palabra, el nombre o el lugar con otra palabra para salir del conflicto verbal.
Por eso quise reproducir este texto, que te va a gustar.
El poema a la cosa
Dice don Juan de la Cosa que una “cosa” es una “cosa” y otra “cosa” es otra “cosa”, pero que una “cosa” y otra “cosa” son todas la misma “cosa”.
¿Y qué es la “cosa”?
“Cosa” es, posiblemente, la palabra más usada del idioma castellano.
La “cosa” puede ser objetiva o subjetiva, abstracta o concreta.
Pero ya sea una “cosa” o la otra, la “cosa” es que la “cosa”, identifica, explica o se aplica a cualquier “cosa”.
–Doctor: Bueno, usted dirá qué cosa le trae por acá.
–Paciente: Pues la cosa, doctor, es que desde hace un tiempo para acá, al levantarme por las mañanas siento una cosa rara, una cosa fea, así como si todas las cosas me dieran vueltas en la cabeza.
–Doctor: ¿Y qué tiempo hace que viene usted padeciendo estas cosas?
–Paciente: Hará cosa de un mes…
–Doctor: ¿Ha tomado usted alguna cosa para lo que siente?
–Paciente: La verdad, doctor, es que me han recomendado mil cosas, pero yo no hago caso a todas las cosas que me dice la gente.
–Doctor: Bueno, pues en primer término le diré que a mí me gusta ser muy claro en mis cosas...
–Esa cosa que usted está experimentando, es una cosa que le suele pasar a las personas de edad avanzada como usted. Y lo peor de la cosa es que para este tipo de cosas no se ha inventado todavía ninguna cosa.
–Paciente: ¿Entonces, la cosa es seria?
–Doctor: No hay duda que requiere atención.
–Yo le recomiendo tres cosas:
–La primera, es que tome las cosas con calma.
–La segunda cosa que le aconsejo es que no vaya usted a hacer ninguna locura.
–La tercera cosa es que quiero que se tome esto que le estoy recetando por una semana. Tenemos que evitar que esto degenere en otra cosa peor, porque entonces sí que la cosa se pondría más difícil.
–Paciente: Muy bien, doctor. Y ahora, quisiera usted decirme ¿cuánto va a costarme esta “cosa”?
–Doctor: Mire, hable con mi secretaria, que es la que se ocupa de esas cosas.
Pasa bonito día, querido viejo, y no permitas que esa cosa altere tu vida, si no pasaremos a otra cosa de las cosas de la vida. Gracias a esos escritores anónimos que nos mandan tan buenas “cosas”.
