El peligro de decir la verdad

El señor Presidente no tiene argumentos para contrarrestar las múltiples denuncias de corrupción

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Ser periodista es tener el privilegio de cambiar algo todos los días.

Gabriel García Márquez

En todos los tiempos y en todos los países han surgido personas y grupos que cuestionan a la autoridad y analizan sus éxitos y sus fracasos para denunciar lo que está mal; esto muchas veces termina en un conflicto y la violencia puede ser mortal. México recuerda los asesinatos de quienes han elevado la voz para denunciar algo, y la historia muestra a don Belisario Domínguez, quien en una arenga en el Senado, denunció los errores del gobierno, y pocas horas después fue asesinado; algo semejante le sucedió a Luis Donaldo Colosio; la historia de México constata el peligro de decir la verdad.

No sólo los políticos están en peligro si dicen la verdad, los periodistas de todo nivel, los analistas de lo que ocurre en el país, los grupos y asociaciones encargados de analizar los resultados de la gestión gubernamental, así como personajes de la comunicación, han sido asediados, acusados, vilipendiados, amenazados, incluso muertos por decir la verdad.

En este sexenio han sido agredidos y se canceló la participación de varios conocidos analistas; Adela Micha tuvo que abandonar su programa; a Guadalupe Loaeza le cancelaron el que tenía en el Estado de México; del mismo modo son asediados una y otra vez Joaquín López-Dóriga, Carlos Loret de Mola, Brozo, Lilly Téllez, Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva, quien, además sufrió un atentado, y muchos más.

Junto con ellos, decenas de periodistas de todo el país han sido amenazados y muertos. La Federación Internacional de Periodistas ha registrado 47 muertes de periodistas a lo largo del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, así como innumerables agresiones verbales y físicas a ellos y sus familias.

Y es que es peligroso decir la verdad, porque la marca de este sexenio ha sido la mentira.

Mentira fueron las cien promesas que hizo el señor Presidente el día que tomó posesión; mentira lo que dice cada mañana, miles de mentiras comprobadas por analistas como Luis Estrada de SPIN, que señala 100 mentiras presidenciales por día.

El señor Presidente no tiene argumentos para contrarrestar las múltiples denuncias de corrupción, ocultamiento, robos, desfalcos, etcétera de su familia y sus colaboradores, y por eso agrede a diestra y siniestra; sus ya famosas cien palabras hirientes, agresivas, amenazantes, denigrantes, convierten al Salón Tesorería en una suerte de cantina de mala muerte, donde se profieren insultos y amenazas que enrarecen el ambiente y no resuelven nada.

Las recientes agresiones a María Amparo Casar, y la última a Carlos Loret de Mola, a su familia, y a Brozo comprueban que seguirá así hasta el último día de su mandato y seguramente después, porque puedo asegurar que regresará para tener de nuevo el micrófono y mentir una vez más.

Por eso,quienes amamos la verdad, quienes siempre hemos analizado los hechos y denunciado los errores, la corrupción, los dispendios y demás, lo seguiremos haciendo, a sabiendas de que nuestra profesión entraña peligro —yo ya lo he vivido—, pero que el final, como dice el periodista Jorge Ramos: “Nuestra misión es evitar los abusos de los que tienen el poder”.

Somos herederos de quienes dieron su vida por la verdad y la libertad, y honraremos su memoria cada día, especialmente en estos días en que se está conformando la nueva Presidencia; debemos saber: señora Presidenta electa: ¿se perpetuarán las mentiras sobre Pemex, CFE, medio ambiente, economía y salud?, ¿se seguirán ocultando las finanzas del gobierno?, ¿seguirán los “abrazos, no balazos” frente a la delincuencia?, ¿cómo manejará a la Marina, la Guardia Nacional y la Sedena, que tienen funciones diferentes?

Hoy más que nunca, sabiendo el peligro de decir la verdad, seguiremos adelante, para denunciar y evitar los abusos de la autoridad.

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