El individuo sordo aprende menos que el oyente
MITOEl individuo sordo aprende menos que el oyente. Los problemas de los órganos de los sentidos: vista, oído, olfato, etcétera, se acompañan, desde siempre, de suposiciones o mitos que afectan la vida de quienes los padecen; así, tanto los padres como los ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
- MITO
El individuo sordo aprende menos que el oyente.
Los problemas de los órganos de los sentidos: vista, oído, olfato, etcétera, se acompañan, desde siempre, de suposiciones o mitos que afectan la vida de quienes los padecen; así, tanto los padres como los maestros suelen afirmar que quien tiene este problema, en especial los niños y adolescentes, tienen menos capacidad para aprender.
- CONSECUENCIA
Esta forma de pensar tiene una enorme trascendencia: los padres no insisten en que sus hijos con hipoacusia se esfuercen en el colegio, y los adultos dudan en contratar a quien sufre este padecimiento; eso condena a miles de individuos a un rezago académico y, por ende, rezago social y económico.
- REALIDAD
El problema de la falta de audición es muchas veces ignorado en la familia y en la escuela; la realidad es otra: el 5 por ciento de la población mundial tiene algún problema de audición, lo que representa más de 450 millones de personas; de éstos, 400 millones son adultos de más de 60 años y hay 34 millones de niños y adolescentes con problemas de audición.
México tuvo escuelas para sordos desde el siglo XIX, el profesor francés Eduardo Adolfo Huet Merlo, sordomudo que impulsó la educación para niños con esta discapacidad, tanto en Francia como en Brasil, arribó a México a principios de 1866 por invitación de don Benito Juárez para que instituyera una escuela para niños sordomudos, cuya sede estuvo en el antiguo Colegio de San Juan de Letrán en ese mismo año, hubo tres alumnos, y el profesor Huet Merlo insistió desde el principio que se les diera educación similar a la que reciben quienes no tienen este problema.
Desde entonces, se sabe que la capacidad cognitiva de un sordo y un oyente es la misma. Por eso es importante que tanto padres como maestros lo sepan, y que no piensen que si en la escuela el sordo es el que saca las peores calificaciones es porque tienen bajo coeficiente intelectual.
En México las cifras de individuos sordos son importantes: hay más de dos millones y medio de mexicanos con sordera de algún tipo, el 50 por ciento son adultos de más de 60 años, pero el 2 por ciento es de niños o adolescentes.
Se sabe que hay escuelas para sordos, pero sólo el 64 por ciento de quienes tienen este problema asisten a una escuela, y esto es algo que se debe cambiar.
Si usted tiene un familiar que tiene este problema o sabe de quien vive en esta situación, debe acudir a una de las escuelas especializadas, que le permitirá igualar las condiciones sociales y educativas de quienes no tienen esta condición.