Días cruciales
Hacia afuera todo es hoy miel sobre hojuelas: promesas, proyectos, afirmaciones maravillosas, el mundo feliz.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
No podemos negar que estos días serán cruciales para todos, para el Presidente que deja Palacio, para la Presidenta que entrará en funciones, para millones de mexicanos que estamos aquí y para nuestro México cuyo futuro está en entredicho. En todos los países y todos los gobiernos, el cambio de mando intenta ser terso, pero muchas veces no es; en México la historia comprueba que en ocasiones, la llegada de un presidente originó problemas tales que fueron resueltos de manera violenta, enviando a los expresidentes al exilio.
Nadie puede negar que estamos en uno de los momentos cruciales de la vida de México, y si siempre ha habido situaciones más o menos difíciles al cambio de mando, lo que sucede ahora tiene capital importancia porque involucra a quien entrega la Presidencia y a quien la recibirá en unos meses más.
Por un lado tenemos a un Presidente que está convencido de su papel estelar en la historia, pero como muchos otros en Latinoamérica y en otros países, la ignorancia, el desconocimiento de las reglas de la economía, el desarrollo y la salud, unidos a una corrupción sin límites han resultado en la ruina en muchos aspectos de la vida nacional.
Curiosamente, en lugar de aceptar que ya se va, sueña vivir a través de su sucesora, y sin ambages le “recomienda” a personajes cercanos a él para que formen parte de su gabinete –en el Seguro Social, Subsecretaría de Salud y Cofepris–, con lo que surge la primera pregunta ¿a quién obedecerán estos “recomendados”, a su nueva jefa o a él?, y si a esto se suma la amenaza –ya repetida– de que tal vez venga a “ayudar” a la nueva Presidenta, podemos imaginar el caos que se vivirá los próximos meses; vivimos días cruciales
A su vez, Claudia Sheinbaum Pardo está en funciones, viaja por todo el país y ha elegido a su grupo de trabajo, que como dije hace poco, es “de chile, de dulce y de manteca”; por supuesto, hacia afuera todo es hoy miel sobre hojuelas: promesas, proyectos, afirmaciones maravillosas, el mundo feliz. Tiene además la ingrata labor de seguir cargando con el señor Presidente a sus espaldas, repetir “a medias” lo que él dice, no le deja mucho tiempo para pensar; vivimos días cruciales.
Y mientras Claudia está elaborando su plan, recibiendo informes de las secretarías, dando discursos a diestra y siniestra, es posible que no se dé cuenta de la herencia que le dejará el individuo que en 2018 hizo 100 promesas maravillosas, y hoy sabemos que todo es mentira, que las mañaneras fueron un telón para ocultar los errores, omisiones y fracasos; vivimos días cruciales
Cuando esté en el poder, se enterará que en materia económica el panorama es terrible, tenemos el menor crecimiento en muchos años con todas sus consecuencias: Pemex está quebrado, la CFE igual, el Tren Maya inundado, Dos Bocas sin producir un solo barril, AIFA languidece junto con los “programas” de beneficio a la población, cuando la pobreza extrema sigue aumentando, junto con la enfermedad, la carencia de vacunas y la interminable violencia que ha matado a más ciudadanos que nunca.
Y yo pregunto: ¿qué hará Claudia Sheinbaum con la Economía?, ¿qué hará con la inseguridad?, ¿seguirá diciendo “abrazos, no balazos”?, ¿seguirá protegiendo a los delincuentes y a los narcos como su jefe?, ¿qué hará con la Salud?, ¿y con la Educación, la Ciencia y la Investigación?, ¿recibirá a las madres de los desaparecidos, mujeres violadas o agredidas, algo que nunca hizo su jefe?, ¿reabrirá las escuelas de tiempo completo, las estancias infantiles y demás?; ¿apoyará la sobrerrepresentación anticonstitucional? y no hablo de su relación futura con Donald Trump, ese será otro grave problema.
Vivimos días cruciales, el señor que no se acaba de ir, la señora que no acaba de llegar y los mexicanos víctimas del peor gobierno en la historia reciente del país.