¡Sólo para hombres!

No te quejes de tus achaques, estás vivo. Ionesco, en El rey se muere. Mi querido viejo, la mayor parte de mis textos está escrita en general, seas hombre o mujer; pero hoy me dirijo personalmente a ti, porque se trata de algo que ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

No te quejes de tus achaques, estás vivo. 

                Ionesco, en El rey se muere.

Mi querido viejo, la mayor parte de mis textos está escrita en general, seas hombre o mujer; pero hoy me dirijo personalmente a ti, porque se trata de algo que nos interesa a todos nosotros sin excepción.

Porque resulta que el buen Dios, cuando con el barro celestial hizo al primer ser humano, estaba de buen humor y formó el maravilloso aparato digestivo para que podamos comer y satisfacer nuestro apetito; formó también el aparato respiratorio y lo conectó de manera insólita con el aparato circulatorio para respirar y llevar el oxígeno a todos los rincones del cuerpo; hizo el aparato locomotor: huesos, articulaciones y músculos que nos permiten caminar, correr y viajar por todo el mundo; por supuesto que donde se lució fue al hacer el sistema nervioso, el maravilloso cerebro y todos los nervios que llegan a los más lejanos rincones del organismo.

Pero como te digo, estaba de buen humor, y al hacer el aparato urinario, creó los riñones que filtran y limpian la sangre día y noche; nos dotó de una vejiga para que acumule la orina, pero dijo: “Le voy a poner una pequeña pieza del tamaño de un durazno a la salida de la vejiga”, y así creó la próstata, y sonriente le dio la bendición al primer ser humano y se retiró a descansar (ya era el séptimo día).

Pienso en el humorismo del buen Dios al ver a la próstata porque, bien a bien, no se ha encontrado una función específica para ella; está ahí, desde que nacemos, y no nos da guerra ni sabemos de ella hasta que con el tiempo comienza a crecer, muy poco a poco, y estorba la salida de la orina, primero un poco, después más, y a veces llega a bloquear por completo la micción, lo que es un verdadero problema.

El crecimiento de la próstata tiene dos consecuencias: una latosa, como señalé, que puede llegar a la oclusión total de la salida de orina, y otra latosa y peligrosa, porque en ella puede surgir un tumor o un cáncer que no podemos ni debemos ignorar.

Pero, además, tienes que saber que los problemas de la próstata pueden no dar síntomas, y si no te examinas, esa mentada glándula puede causarte mucho pesar.

Por eso, querido viejo, estas palabras son  para ti, porque sin importar la edad que tienes y cómo te sientes, si eres viejo, tienes que estudiar tu próstata de la misma forma que las queridas viejas se tienen que examinar para detectar un cáncer mamario.

¿Qué tienes que hacer, querido viejo?, todo lo que te diré es importante, no importa si no tienes ningún síntoma, eso se llama medicina preventiva y te puede evitar una muerte prematura.

1. Acudir a tu clínica para que te hagan un examen de laboratorio para determinar las cifras del antígeno prostático, las cuales, si son elevadas, indican que algo hay qué hacer.

2. Asistir con el médico urólogo para que haga un examen digital de próstata, revise los análisis y te diga si estás bien o necesitas más estudios, medicamentos o cirugía.

3. Discutir con el médico urólogo o tu médico personal cada cuánto tiempo necesitas repetir los análisis o la consulta.

Afortunadamente, para el crecimiento benigno de la próstata y las dificultades para orinar hay tratamientos que son efectivos, y felizmente, para el cáncer de próstata ya hay excelentes tratamientos, algunos de ellos como la inmunoterapia mediada por citotoxicidad genética, que resuelven para siempre el problema y ya se están empleando en los hospitales del país.

¡Cuídate, querido viejo, tú eres el responsable de tu salud!

                Médico y escritor                                                                                               

                raalvare2009@hotmail.com                                                                                                      

                Facebook: Bien y de Buenas- Rafael Álvarez Cordero

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