12 de diciembre

Ojalá los peregrinos que visitaron el santuario, después de hablar y decir sus plegarias, se den cuenta de que necesitamos un cambio, un cambio real para poder vivir como merecemos

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Lo opuesto al amor no es el odio, es la indiferencia.  

Elie Wiesel

Han pasado ya dos meses de a toma de posesión de la doctora Claudia Sheinbaum y tanto los analistas especializados como los telespectadores que la ven a diario se han dado cuenta de las semejanzas y las diferencias con el señor que ya no está. De entrada, ella quiere aparecer como una persona fuerte, decidida, categórica en sus presentaciones, agresiva a veces, e incluso hace “chistoretes”, pero, como dicen los expertos en imagen corporal, lo importante no es lo que dice, sino cómo lo dice, hablan sus gestos, sus ademanes, la entonación de su voz; a muchos les llama la atención la ausencia de color en la imagen de una mujer con la bandera mexicana, como fondo de sus presentaciones, todo el cuadro es gris; yo creo que es sintomático: en el Salón Tesorería todo es gris.

Y no sólo eso, sino que nos damos cuenta que su intento de aparecer como una verdadera Presidenta se opacan por sus decisiones erróneas como enviar al fracasado exdirector de Pemex al Infonavit, como recibir a un e gobernador infame como parte de su equipo, como tolerar los encuentros, discusiones y pleitos de los diputados y senadores, y aceptar decisiones estúpidas como la prohibición de los “vapeadores”, sabiendo que así se promoverá el mercado negro de estos productos.

La lista es larga, el futuro se ve muy gris, pero hoy quiero hablar del 12 de diciembre.

Desde pequeño conocí la Basílica de Guadalupe, a mis seis años caminé los tres kilómetros con mi padre para llegar al Santuario. En estos días vimos algo sorprendente: más de doce millones de mexicanos viajaron desde las ciudades más remotas para ver a la Virgen.

¿Qué fueron a hacer?, ¿alabanzas, fiestas?, no, muchos millones de ellos fueron a platicar con la Virgen y decirle lo que han sufrido; ¿cuántos miles llegaron a llorar porque perdieron a su padre, su esposa su hijo en manos de los delincuentes?, ¿cuántos padres de niños que murieron de cáncer por falta de medicamentos?, ¿cuántos deudos de los 800 mil mexicanos que murieron por la incuria del que ya se fue y predicaba “detentes”, y el doctor muerte, cuyo solo nombre da asco? ¿Y cuántos comerciantes fueron a implorar ayuda porque viven extorsionados?, ¿y cuántos sufren porque los maleantes les cobran derecho de piso?, ¿y los que no pueden comerciar su mercancía por amenazas?  Entre los peregrinos seguramente hubo esposas de los desaparecidos, los secuestrados y víctimas de todas las formas de delitos.

Junto con los libros que detallan todos los crímenes que se cometieron en el sexenio que se terminó, hay otros que recogen con todo detalle las declaraciones y lamentaciones de los deudos de esos mexicanos que perdieron la vida por las políticas criminales que pedecimos y aún padecemos. Esos relatos hablan de duelo, angustia, desesperación, y sobre todo rabia, rabia porque muchos de esos mexicanos creyeron en el que ya se fue y votaron por él y esperaron que sus vidas serían mejores, y ahora lamentan la pérdida de sus seres queridos, la miseria de sus comercios, la amenaza de sus vidas y la traición que representa todo lo que él hizo cuando estaba en el poder. 

El 12 de diciembre puede servir para reflexionar que, las declaraciones triunfalistas de la (vice)Presidenta son una mentira más, la corrupción sigue y los mexicanos estamos a punto de perder la liberad y el derecho a disentir.

Ojalá los peregrinos que visitaron el santuario, después de hablar y decir sus plegarias, se den cuenta de que necesitamos un cambio, un cambio real para poder vivir como merecemos. Esto tomará tiempo, pero todos debemos –incluso usted, estimado lector– participar activamente. Los buenos somos más.

Está por terminar el año y será bueno que usted platique con su familia y sus amigos, tenemos mucho que hacer en los meses y años próximos.

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