Sedesol, a dieta

El 8 de abril de 1992, Luis Donaldo Colosio dejó la presidencia nacional del PRI para convertirse en secretario de Desarrollo Social, en sustitución de Patricio Chirinos, quien sería nombrado candidato del PRI a la gubernatura de Veracruz. Hasta la llegada de Colosio, la ...

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

El 8 de abril de 1992, Luis Donaldo Colosio dejó la presidencia nacional del PRI para convertirse en secretario de Desarrollo Social, en sustitución de Patricio Chirinos, quien sería nombrado candidato del PRI a la gubernatura de Veracruz.

Hasta la llegada de Colosio, la dependencia se llamó Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue). Su conversión en Sedesol tenía el propósito de reforzar la estrategia política de recuperación del voto de los pobres, que se había fugado hacia la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988.

De hecho, el acrónimo que se dio a la secretaría no fue SDS sino Sedesol para que sonara parecido al del Programa Nacional de Solidaridad, Pronasol.

El emblema de dicho programa de combate a la pobreza era descaradamente parecido al del PRI. Incluso existe la versión de que en el equipo del presidente Carlos Salinas de Gortari se discutió cambiar el nombre al Partido Revolucionario Institucional para incorporar en él la palabra Solidaridad.

Hoy sabemos que el nombramiento de Colosio como secretario de Desarrollo Social tenía la finalidad de preparar su candidatura presidencial, que fue lanzada 19 meses después.

El asesinato del sonorense no obstó para que la Sedesol siguiera siendo vista –cosa que persiste hasta el día de hoy–como trampolín hacia la Presidencia, como lo fueron en algún tiempo la Secretaría de Gobernación (1940-1970) y las dependencias del ramo económico (1976-2000).

De Gobernación salieron los candidatos presidenciales priistas Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. De las secretarías de Hacienda y Programación y Presupuesto salieron José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y, en buena medida, Ernesto Zedillo y Francisco Labastida (aunque el último cargo en el gabinete de estos dos últimos, antes de ser candidatos, estuvo en la SEP y la Segob, respectivamente).

El paso de Colosio por la Sedesol y su posterior destape pretendía inaugurar la etapa del llamado “liberalismo social” en el PRI, que enterraría a la del nacionalismo revolucionario y a la protagonizada por los tecnócratas. Ya candidato, Colosio se presentó como producto de la “cultura del esfuerzo”.

Como decía, tras la muerte de éste persistió la visión de que Sedesol era una plataforma de lanzamiento hacia la cima de la política.

De hecho, el sucesor de Colosio en Sedesol, Carlos Rojas Gutiérrez, fue seriamente considerado como candidato sustituto del PRI en 1994.

Él mismo repitió en ese cargo en el arranque del sexenio de Zedillo, hasta que fue sustituido por Esteban Moctezuma, uno de los hombres más cercanos del Presidente.

Es probable que Moctezuma hubiese sido el candidato del PRI en 2000, de no contagiarse el partido del síndrome de la “sana distancia” con el Presidente y, consecuentemente, colocado un candado a los eventuales aspirantes, exigiendo que tuvieran experiencia electoral previa.

La llegada del PAN a la Presidencia –hoy se cumplen 15 años del triunfo de Vicente Fox– no le quitó el lustre a la Sedesol, que ni siquiera fue rebautizada por los panistas.

Allí se dio a conocer a nivel nacional Josefina Vázquez Mota durante el foxismo. Y allí puso el presidente Felipe Calderón a dos hombres cercanísimos a él, Ernesto Cordero y Heriberto Félix. Para el Presidente, cualquiera de ellos era mejor opción de aspirante presidencial en 2012 que Vázquez Mota, quien logró amarrar la candidatura desde la coordinación de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados.

Como se ve, pese a su origen y al enorme poder que ha concentrado, la Sedesol es un espejismo en la política. O, como dirían los supersticiosos, está marcada por un mal fario.

Esta vez no parece que vaya a ser utilizada por el Presidente para proyectar desde ella a quien pudiera convertirse en candidato presidencial en 2018.

¿Por qué lo digo? Porque si alguna señal manda la propuesta de reingeniería presupuestal enviada por Hacienda la tarde del martes a la Cámara de Diputados es un notable adelgazamiento de la Secretaría de Desarrollo Social.

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