Los tres mosqueteros
Bien dicen que no es lo mismo Los tres mosqueteros que Veinte años después. La frase es válida tanto para las dos obras cumbre de Alejandro Dumas como para la mayoría de las segundas partes en la vida. La historia querrá que los protagonistas del Pacto por México se ...

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Bien dicen que no es lo mismo Los tres mosqueteros que Veinte años después.
La frase es válida tanto para las dos obras cumbre de Alejandro Dumas como para la mayoría de las segundas partes en la vida.
La historia querrá que los protagonistas del Pacto por México se vuelvan a reunir en San Lázaro a partir de septiembre. César Camacho Quiroz, Gustavo Madero y Jesús Zambrano, quienes aparecieron juntos muchas veces durante el primer tramo del sexenio —en su calidad de dirigentes nacionales del PRI, PAN y PRD, respectivamente— serán, muy probablemente, coordinadores de su bancada en la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados.
Los tres tienen el pase asegurado a San Lázaro, pues aparecen en el primer lugar de una de las listas de circunscripción para convertirse en diputados de representación proporcional.
Tampoco parece haber inconveniente en que se conviertan en jefes de su grupo parlamentario, aunque cada uno tendrá que pasar una aduana diferente para alcanzar el cargo.
Camacho deberá tener la venia del Presidente de la República, quien ha cifrado en la capacidad de su partido para movilizar a los votantes y remontar la crisis de credibilidad que enfrenta su gobierno ante la posibilidad de contar con una mayoría política a su favor en San Lázaro a partir de septiembre.
Lograr que el PRI y el Partido Verde reúnan más de 251 diputados federales en la LXIII Legislatura tendría mejores efectos sobre la capacidad de gobernar que un XL-3 sobre el dolor de cabeza.
No veo en este momento quién pueda disputar al exgobernador mexiquense César Camacho el liderazgo del grupo parlamentario priista, con todo y que el partido ha postulado a políticos experimentados para ser diputados, como Enrique Jackson y Jorge Carlos Ramírez Marín, ambos con sólida experiencia legislativa. Pero, al final, dependerá de cómo le vaya al PRI en las urnas.
En el caso del PRD, será la mayoría de los integrantes de la próxima bancada quienes voten por el nuevo coordinador. Por eso, el grupo hegemónico del partido, Nueva Izquierda (o Los Chuchos), se ha asegurado que la mayoría de los candidatos a la Cámara de Diputados responda a los intereses de dicha corriente.
No se olvide que quedaron fuera de las listas potenciales líderes de eventuales desuniones en la bancada perredista, como Marcelo Ebrard y René Bejarano.
El camino, me parece, ha quedado libre para que el sonorense Jesús Zambrano sea el coordinador. De entrada, cuenta con el visto bueno del líder de Nueva Izquierda, Jesús Ortega, el otro Chucho.
Por lo que toca a Gustavo Madero, él es quien mejor amarrada tiene la jefatura de la bancada. Y eso es por la sencilla razón de que, de acuerdo con los estatutos del PAN, quien designa a los coordinadores parlamentarios es el presidente nacional del partido. O, sea, Gustavo Madero.
Dudo que el chihuahuense se corone a sí mismo como lo hizo Agustín de Iturbide. Lo más probable es que después de las votaciones del 7 de junio, Madero solicite —nuevamente— licencia al cargo, esta vez de manera definitiva, y quede como dirigente sustituto, hasta la celebración de las próximas elecciones para jefe nacional panista, el secretario general José Isabel Trejo, quien hasta hace poco fungió como coordinador de la bancada azul en San Lázaro.
El zacatecano Trejo no tiene dudas: a sus cercanos dice que Madero será el líder de los diputados del PAN a partir de septiembre.
De los tres mosqueteros del Pacto por México, quien llegará con mayor fuerza propia será Madero. Muchos piensan que San Lázaro será el escalón que lo lleve a la candidatura presidencial en 2018, aunque el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, está armando un grupo político para hacerle frente. Y no dude usted que el calderonismo se alinee con él para impedir que Madero se haga de la nominación.
Lo cierto es que mientras llegan los tiempos de la sucesión presidencial, los tres mosqueteros estarán nuevamente bajo el reflector en San Lázaro.
Desde luego, no perseguirán los tres el mismo propósito de antes.
Lo más probable es que veamos actuar juntos a Madero y Zambrano, pues las dirigencias nacionales del PAN y el PRD ya anunciaron que se aliarán para echar abajo la Reforma Fiscal, que fue apoyada por el PRI y el PRD y combatida por el PAN.
¿Por qué recula ahora el PRD y se alía con el PAN contra dicha reforma?
Sin duda por cálculo político. No solamente porque la Reforma Fiscal tiene mala fama entre muchos contribuyentes y ésta sin duda se incrementará cuando llegue la hora de hacer la declaración de impuestos, sino porque el PRD necesita aliados en su lucha contra Andrés Manuel López Obrador y Morena.
La estrategia que trasluce la declaración conjunta PAN-PRD del viernes pasado es formar un bloque parlamentario en San Lázaro que haga contrapeso al del PRI-Partido Verde, y deje a Morena y al resto de los partidos en la incómoda posición de sumar sus votos a los de alguno de los bloques anteriores.
Así que no será el mismo escenario en el que se encuentren a partir de septiembre entrante estos mosqueteros, justo un año después de la última vez que aparecieron juntos en público —en un foro en Monterrey— y un año después de los hechos de Iguala que marcaron un parteaguas en la política mexicana.