Entre las luces II. La introspección
Es quizá, de todos los viajes, el más interesante, porque es exactamente la manera que tenemos de pensar, de imaginar, de indagar, de visualizar y proyectar aquello que suma, que resta, que multiplica o divide...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas.
Hipólito Taine
Los mejores viajes son aquellos que superan nuestras expectativas, los lentos, los que nos dejan observar y tocar más allá, los que nos permiten conocer las esencias, las tonalidades, los ritmos naturales, ésos que nos permiten hacernos parte de ese todo, volverlo familiar y propio, ésos que nos permiten, por unos instantes, imaginar y proyectar un nuevo orden para nuestra vida… ésos, los que inspiran. La introspección es quizá, de todos los viajes, el más interesante, porque es exactamente la manera que tenemos de pensar, de imaginar, de indagar, de visualizar y proyectar aquello que suma, que resta, que multiplica o divide en nuestra vida. La introspección es ese despacho que decide qué se queda y qué se va, es la primera edición y probablemente la última que hacemos en cada reflexión y análisis.
La introspección es el hábito de mirarnos hacia adentro. Académicamente, es el acto de observación que una persona realiza de su propia consciencia. Es cierto, mi querido lector, que existe una resistencia natural a ella, pero nos compete ese salto inicial a favor de nuestra propia evolución y crecimiento. La resistencia tiene muchas razones, quizás algunas con mayor validez que otras, sin embargo, ninguna debería ser tan poderosa como para mantenernos anclados al pasado o a un presente efímero y poco disuasivo que merme nuestros mayores deseos e ilusiones de un futuro mejor.
Y es que no hay futuro mejor sin un presente calmo y claro. Calmo, porque se necesita un remanso que sea capaz de aislarnos del ruido externo y nos conecte con lo propio y claro, porque, sin el primero, no llega el segundo, que es la capacidad de observarnos sin esas resistencias y comprender aquello que debemos, con la finalidad de extraer de lo vivido una lección de autoconocimiento personal que nos guíe en la toma de futuras decisiones. Y no sólo eso, a veces necesitamos también enfrentar esos espacios que hemos dejado inconclusos en las medias de nuestra existencia, quizá duelos, quizá angustias, quizá temores, culpas y también, quizá, inicios de algo grande en el que dudamos de nosotros mismos… Hay mucho que cavilar para quien decide dejar de divagar en lo mundano de su vida y, más aún, para quien elige dejar de ser rehén de sus propias experiencias o fantasías… algunas de ellas tantas veces fallidas.
La neurociencia ya ha demostrado que observar nuestros pensamientos cambia la realidad con un 94% de precisión. Esto se debe a que, centrando nuestra atención e intención, logramos mayor consciencia. Esto nos recuerda la importancia de abandonar los automatismos y asumir la responsabilidad del control de nuestra mente y nuestros actos. Es así cuando la mente dirige la atención consciente hacía sí misma, el cuerpo empieza a actuar en consecuencia y de manera directa.
La introspección es la herramienta que nos permite hacer consciente nuestra propia existencia y ordenarla a nuestro favor. Podemos empezar por lo más simple, empático y humano: pregúntese cómo se siente, cómo está, qué desea o qué necesita; escúchese y actúe en consecuencia. Ese simple acto de manera amorosa y respetuosa podría alinear todo su ser a lo realmente prioritario para usted y su vida.
Créame… no todo vale su mejor atención, intención y consciencia, como tampoco todo merece su tiempo, su espacio, su amor o su respeto; ni tampoco todo merece permanecer en su vida o disiparse. Usted tiene el poder absoluto de ordenar ese caos silencioso que produce la huida de uno mismo. Usted tiene el poder de elegir volver a sí mismo y hacerse entender con la única persona con la que debe hacerlo: con usted; respetarse y respetar su sentir, reubicar sus derrotas, valorar sus batallas ganadas, replicar sus recuerdos más felices y superar sus momentos más amargos… Usted no tiene por qué ser la consecuencia, sino el hacedor y el origen. Y le digo más, la introspección no sólo ha de ayudarle en la limpieza y orden de su vida, sino en la reinvención de la misma, creando y proyectando nuevas y mejores realidades. Ahí donde decida editar, no deje espacios en blanco, por el contrario, elija esa nueva creencia, ese nuevo valor, principio, acuerdo, promesa, meta u objetivo y cumpla con lo acordado… al final, todo se trata de alinearse de forma coherente con lo que siempre ha soñado de sí mismo y de su vida… y ése, mi querido lector, siempre será el mejor viaje al mejor de los destinos. Como siempre, usted elige. ¡Felices luces, felices vidas!