Las fuentes del mal IV. Destiempo
El presente es lo único que nos ancla a la vida y nos permite seguir en ella, porque no basta con la resiliencia del pasado, hace falta resistir el presente para poder avanzar hacia el futuro.
La verdadera generosidad para con el futuro
consiste en entregarlo todo al presente.
Albert Camus
El control suele ser el medio a través del cual muchos intentan hacerle frente a la vida. Y lo hacen sin éxito, pretendiendo apoderarse de ese futuro incierto al que temen producto de un pasado mal gestionado. Como si el control pudiese solventar un miedo con otro, como si el anticiparse le quitase el yugo premeditado a la incertidumbre y lo malvivido pudiese dar claridad a lo que está por venir… Es como tantos, que ahora miran la vida desde sus dispositivos, percibiendo de la realidad sólo ese cuadrante elegido, perdiéndose, así, toda la experiencia. Qué afán tan atroz de querer vivir a destiempo. El destiempo se define como fuera de tiempo, sin oportunidad. Es vivir el presente en un impase intrascendente, irreflexivo, automatizado… motivado únicamente por la inmediatez.
El destiempo es la fuente del mal que nos aísla del ciclo de la vida, de vivirnos y de vivir. Lo curioso es que, de acuerdo con la neurociencia, la psicología y los estudios cuánticos, no existen oportunidades ni posibilidades reales fuera del presente. El presente es lo único que nos ancla a la vida y nos permite seguir en ella, porque no basta con la resiliencia del pasado, hace falta resistir el presente para poder avanzar hacia el futuro. El presente es un paso obligado y debido para la evolución.
A la incertidumbre hay que abrazarla, ella encierra todas las posibilidades, ¡por qué ese adiestramiento de temerle! Decía Séneca que no podemos controlar el futuro, pero sí lo que pensamos sobre él… el futuro puede ser o no ser, ahora no es, por lo tanto, imagina algo mejor. Imaginar el peor escenario no es prevenir, es intentar predecir en nuestra contra, mejor favorézcase y piense lo mejor.
El pasado se queda impregnado en su sistema nervioso autónomo. Sus pensamientos se convierten en recuerdo, su recuerdo en una emoción y su emoción, en su experiencia. Controlar su futuro no le libera de su pasado, sino que hace que lo memorice en su subconsciente… y se convierta en una emoción que condiciona su respuesta presente y futura. Los patrones de pensamiento no se modifican a través de la evitación, previsión o control. Los patrones de pensamiento se modifican a través de nuevas experiencias y hábitos. Viviendo escenarios similares e, incluso, diferentes desde otro lugar, permitiendo que nuevas emociones aparezcan y modifiquen el recuerdo, desafiando así su subconsciente…. Y esto, mi querido lector, sólo ocurre si elegimos un presente lleno de oportunidades conscientes y libres de matices.
Sólo sucede si elegimos estar presentes, centrados en el aquí y en el ahora, aventurándonos a lo nuevo con esa intención. No hay nada más petulante y mentalmente insalubre que decir así soy yo; porque, si como es, no es bueno para usted y sus metas, qué hace instalado en el ostracismo; cambiar y transformarse es una cuestión de amor propio, de respeto y dignidad a su madurez, dejar de ser quienes éramos para ser alguien mejor es menester para acceder a nuevos estándares de calidad de nuestra vida, y el presente es ese lugar y ese espacio en el que puede vivirse diferente, resignificando su pasado y proyectando un mejor futuro. Ceda ante la lógica del tiempo, el único punto en el que puede modificar toda su existencia es en el presente, edite su vida, tome de ella lo que le haga bien, lo que acompañe sus propósitos y apoye sus deseos, y deje fuera todo lo demás y no se preocupe por el futuro, si actúa bien y disfruta de su presente, su futuro correrá la misma suerte, lo que más necesita su futuro es a usted con seguridad y certeza, con lo que nada ni nadie puede quitarle. Como siempre, usted elige.
¡Felices fuentes, felices vidas!
