Languidecer

De acuerdo con cifras oficiales, México es el cuarto país de América Latina en el que más han aumentado las enfermedades y padecimientos mentales en la pandemia de covid-19, como estrés, ansiedad y depresión

Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón

 del corazón. Que siente y piensa a la vez.

Sin divorciar la cabeza del cuerpo,

ni la emoción de la razón.

Eduardo Galeano

La RAE define languidez, cualidad de lánguido, como belleza enfermiza; la misma fuente define lánguido como flaco, débil, fatigado, también como de poco espíritu, valor o energía.

Languidez es el nombre de la emoción que ha sido dominante este 2021. No es una enfermedad mental, es sólo una emoción. Esto quiere decir que es una alteración del ánimo intensa y pasajera, que va acompañada de cierta conmoción somática. Puede convertirse en una enfermedad, una vez que los signos y síntomas se hacen permanentes, causan estrés y afectan la capacidad de funcionar normalmente.

La languidez como emoción dominante ha sido descrita por el sociólogo Corey Keyes y significa lo opuesto a florecer, se describe como una sensación de estancamiento y vacío. Los síntomas incluyen: agotamiento mental, falta de motivación y entumecimiento. Es como sentirse atrapado en una especie de limbo, la vida resulta abrumadora y poco atractiva, se entremezclan sensaciones de cansancio extremo con inquietud y ansiedad. Poco a poco –dicen los especialistas– quienes lo padecen, se van volviendo indiferentes a la indiferencia por lo que muchos se paralizan y dejan de ayudarse a sí mismos.

Se languidece debido a la incertidumbre en la que se vive y a los mecanismos específicos de afrontamiento con los que cada uno cuente. Sí bien esto puede ser tratado en terapia, es necesario que se tome acción y se prueben algunos antídotos. Los expertos señalan que es importante tomarse un tiempo libre cada vez que sea posible, el cerebro cansado requiere descanso que le permita de alguna manera “apagarse” para poder reiniciar y pensar con más claridad. Darse permiso para disfrutar es otra forma de mejorar, simplemente apreciar las pequeñas cosas día a día, dejar de pensar en lo que “cree que debería” hacerlo feliz y simplemente explorar nuevos planes o desarrollar los que se tienen. Cambiar de ambiente, salir, caminar, ejercitarse, relacionarse, acercarse a los que uno ama y dónde se siente amado, separar los espacios de trabajo de aquellos de relajación o esparcimiento y, sobre todo, ser conscientes del avance, del cómo nos sentimos y aprender a nombrar y lidiar con esas emociones.

De acuerdo con cifras oficiales, México es el cuarto país de Latinoamérica en el que más han aumentado enfermedades y padecimientos mentales durante la pandemia de covid 19. Se calcula que más de 18% de una población ya existente de 25 millones de personas con estrés, ansiedad y depresión, así como un creciente desánimo, debe ser atendido antes de generar mayores problemas en la vida familiar, social y laboral de aquellos que lo padecen.

El presente y el futuro inmediato nos siguen presentando un panorama incierto, por eso lo invito a tomar decisiones orientadas a darle un mayor sentido y valor a la vida. Porque la vida sigue y debe seguir de la mejor manera posible.

Créame, es importante que seamos conscientes de lo que sentimos, que seamos capaces de pensarlo y nombrarlo, que si bien debemos de fluir y simplificarnos, es determinante que tomemos decisiones apegadas a la realidad, priorizando aquello que nos permita sentirnos seguros, validados y contenidos. Insisto en la necesidad de pensar lo que sentimos y porque lo sentimos, insisto en la necesidad de elegir lo que mejor convenga a nuestra vida, e insisto en que cuando elegimos vivir de acuerdo con nuestro razonamiento y nuestros principios, la autoestima surge de forma natural y ella nos permite mantenernos en pie, reinventándonos, motivándonos e incitándonos a seguir adelante. Si siente que no puede, sólo pida ayuda, invierta en su salud mental y sí, enfóquese en fortalecer su razonamiento, porque definitivamente hemos de vivir apegados a lo que sentimos, pero con la firme convicción de que sabemos lo que sentimos y podemos manejarlo a favor de nuestra propia vida. Como siempre, usted elige.

¡Felices razonamientos, felices vidas!

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