Andragogía
Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo demuestra que la educación ha ...
Acusar a los demás de los infortunios propios
es un signo de falta de educación.
Acusarse a uno mismo demuestra
que la educación ha comenzado.
Epicteto de Frigia
La andragogía es la guía o la conducción de un conjunto de técnicas de aprendizaje y enseñanza para adultos. El modelo a seguir se basa en la libertad de decidir qué estudiar y para qué se desea hacerlo. Este modelo hace autónomos a los pupilos en su aprendizaje, toma en cuenta las experiencias personales y su interacción directa con el medio. La característica fundamental es la forma de resolver conflictos, analizar complejidades organizando el pensamiento y ordenando lo aprendido en sus vivencias.
Según los expertos, esta perspectiva de estudios permanentes o continuos permite incrementar el pensamiento, la autogestión, la calidad de vida, la creatividad, la autodeterminación, la autodefinición y la manera en la que expresa su tolerancia y respeto por las diferencias. El adulto que elige seguir aprendiendo es flexible, motivado, reflexivo, analítico y ejecutivo.
Es curioso, entonces, que algunos crean que ya lo saben todo o que no les queda nada más por aprender. Es curioso vefr cómo muchos soportan su propia ignorancia, dejándose gobernar y manipular por otros que presumen tener más y mejores conocimientos. Porque no, no es cierto que exista un límite de edad para aprender o para superarse, como tampoco lo hay para educar a los demás.
El aprendizaje en la vida debe ser continuo y debemos estar abiertos a él en todo momento. Y no, no hace falta tampoco retomar los estudios de cuando se era más joven, hace falta, en primera instancia, saber valorar la vida que se ha vivido y cómo se ha vivido, entender las decisiones hechas y sus razones, comprender y priorizar los valores y principios que la experiencia ha traído a nuestra vida. Porque muchas veces la práctica es la que hace al maestro y no únicamente el conjunto de conceptos que puedan asimilarse mentalmente.
La educación en la vida adulta es casi siempre autodidacta y basada en la práctica y la experiencia y eso es invaluable. La educación adulta comienza en uno mismo, en los lineamientos que libremente elige para sí y en su relación con los demás todos los días. Comienza en la elección de su estilo de vida, en la definición de su pensamiento, en la responsabilidad orgánica de sus actos, en la capacidad de resolverse a sí mismo y a su vida, en la independencia y en la libertad de elección que profesa, en su capacidad de poner límites y de respetar su autenticidad y su autonomía. Y comienza, sobre todo, ahí… donde uno se siente pleno consigo mismo, justo con la autocrítica y satisfecho por mejorar y evolucionar.
Por eso hoy le invito a valorar sus experiencias y sus aprendizajes, a estudiar todo aquello que considere importante para su vida, a seguir eligiendo a favor de sí mismo y a educar también el entorno cuando considere necesaria su intervención. Porque su vida es ya, en sí misma, un cúmulo de sabiduría y una fuente importante de conocimientos.
No permitamos que se falte al respeto a la edad de nadie ni a sus procesos naturales de crecimiento y evolución, por el contrario, respetemos y honremos esas vidas y esas enseñanzas. Aprovechemos mejor las oportunidades que la edad nos va presentando y explotemos al máximo sus posibilidades. Porque la vida sigue y con ella la evolución también, no se limite, no se aminore y no permita que nadie pretenda dirigirle acuciando su falta de conocimiento. El aprendizaje está ahí para usted y siempre a su alcance, mantenga el interés y enfóquese en aquellas cosas que sabe que pueden ofrecerle más y mejores experiencias.
Recuerde que no hay peor ignorancia que la soberbia, la altanería y la falta de valor hacia la vida… allá quien siga eligiendo esas opciones para subsistir y allá quien elija paralizarse en su evolución… porque la vida avanza y, con ella, debemos seguir evolucionando. Como siempre, usted elige.
¡Felices vidas, felices aprendizajes!
