Atados
Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas. Samuel Johnson Atada es la persona que se apoca ante cualquier cosa, la que tiene poco ánimo o ...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.
Samuel Johnson
Atada es la persona que se apoca ante cualquier cosa, la que tiene poco ánimo o espíritu, la que se considera a sí misma de suerte adversa, la no feliz. Ésas, las que miran hacia arriba, pero en su interior lo hacen hacia abajo… ésas, las que saben que su condición ha sido por propia elección, pero en su cobardía prefieren asirse a cualquier recuerdo pasado de dolor y volver a la embestida. Ésas, las que se atan al hábito de la infelicidad, las que eligen voluntariamente vivir en rebeldía, las que buscan sin saber lo que buscan, las que justifican su carácter con su terrible pasado; ésas, las dolientes permanentes que utilizan la exageración pretendiendo sacar fuerzas para salir adelante… las de herida abierta… las que maléficamente creen haber encontrado un equilibrio de justicia en sus venganzas.
Ésas, las atadas… son infelices, y la infelicidad, que no le engañen… no tiene más responsables que uno mismo. Lo que cada quien siente es su responsabilidad, aunque algunos insistan en culpar a quienes, aseguran, se lo ha causado; los hechos suceden, como cada uno los tome, los interprete y los sienta es cuestión de uno mismo y de nadie más… Pero de todo esto se olvidan los atados. Sobre los atados o los infelices crónicos. Está científicamente comprobado que eligen ser como son (Investigaciones de Psychology Today, Universidad de California) y lo hacen con ahínco sustentados en las siguientes cualidades:
Los atados tienen por defecto una creencia de que la vida es dura; son desconfiados, de todo y de todos, siempre están buscando y esperando esa segunda intención, ese mal giro, por eso además son críticos y cerrados; se centran siempre en lo que está mal, les pertenezca o no, tengan injerencia o no, puedan resolverlo o no; se comparan con los demás y suelen sentir envidia de la suerte de otros, como si toda la fortuna les perteneciese y es así que se molestan y se llenan de rencor. Los atados tienen sobre cualquier cualidad la de ser controladores y egocentristas, además, no soportan que las cosas o las personas no sean o no actúen conforme a sus parámetros; el futuro para ellos es un espacio de temor, de preocupación permanente… una incertidumbre siempre amenazante y, por último, los atados son siempre murmuradores, rencorosos, danzarines mentales, negativos y amantes del pasado.
Estas cualidades las han convertido en hábitos por elección, por eso quién desea ser infeliz también se lo trabaja diariamente y no cabe duda de que se programan para esta cronicidad.
Por eso hoy le invito a deslindarse de este tipo de personajes que insisten en atarse y en encadenarse a una forma de vida pendenciera, lo que es importante es que usted no se líe ni se deje embaucar, que no le hagan responsable de esas ataduras y que tampoco le hagan responsable de lo que sienten y, por supuesto, no se sienta usted así tampoco… respete las elecciones de cada quien y siga con su vida. Y hágalo porque nada ni nadie les harán cambiar de opinión. Ellos han elegido esa perspectiva sobre la cual perciben y valoran su vida y están en todo su derecho. Mejor, si algún día se le presenta la oportunidad, invíteles a experimentar otras realidades, porque siempre existirán altas y bajas, es parte de vivir, pero mantenerse sólo en una de ellas es por demás demeritorio de todo lo que la vida tiene por ofrecer. Como siempre, usted elige.
¡Felices ataduras, felices infelices!