Exigencias

No impongas a nadie lo que tú mismo no puedas soportar. Publilio Siro. Las exigencias son peticiones imperiosas de algo a lo que se tiene derecho, sin embargo, no siempre hay una ley que ampare a ese ...

No impongas a nadie lo que tú mismo

                no puedas soportar.

                Publilio Siro.

Las exigencias son peticiones imperiosas de algo a lo que se tiene derecho, sin embargo, no siempre hay una ley que ampare a ese derecho, y por lo mismo, éste resulta inexistente, por eso tantas veces las exigencias se convierten más bien en una pretensión caprichosa y desmedida por parte de algunos.

Usted lo ha visto, usted quizá lo haya vivido... cuántas veces han llegado a exigirle que haga o que deje de hacer algo, que dé o que deje de dar, que diga o que deje de decir, porque muchas veces las aparentes peticiones se convierten en exigencias, cuando quien las pide no tiene ningún criterio de respeto por la libertad y la autonomía del otro, o bien, porque efectivamente se le ha permitido esa actitud... Y le diré algo, muy a menudo y en el afán de evitar el conflicto, se permite que las peticiones del otro se conviertan en exigencias. El respeto es una cuestión que se gana, y es responsabilidad de cada uno poner límites precisos y claros. También es responsabilidad de uno mismo defender esos límites en todo momento.

Por eso, hoy le invito a convertir esas exigencias en aprendizajes y reflexiones para entenderse mejor a sí mismo y reconocer que se ha permitido que el otro se crea con el derecho de exigirle lo que lo que le apetezca, porque es muy probable que usted, tácitamente, le haya otorgado ese derecho.

Usted decide si quiere satisfacer esos vanos caprichos, usted decide si cede a ellos y usted también decide si pone un alto o no a ese inaceptable comportamiento. Usted no necesita soportar —bajo ningún motivo— actitudes que le molesten por parte de nadie, y si así lo hace, queda absolutamente bajo su responsabilidad.

Llevar la fiesta en paz no requiere de grandes esfuerzos unilaterales ni de sacrificios ni mucho menos de paciencias llevadas al extremo, usted puede manejarlo simplemente siendo claro en sus relaciones y expresando su sentir de manera precisa... recuerde que cada persona lucha por sus propios intereses, que lo fácil a todos gusta, que ordenar llega a ser fascinante para muchos, que controlar genera un gran placer y que las exigencias también pueden ser herramientas de medición con las que algunos calculan sus intenciones.

Recuerde que quien exige pretende manipular, quien impone que las cosas se hagan a su forma y no de otra, no lo hace porque tenga capacidades superiores, sino porque desea no ser él mismo quien deba llevarlas a cabo, la imposición y la exigencia son muchas veces la careta con la que se desplaza el abusador. Y el abusador no es más que un débil incapaz de reconocer sus defectos y sus carencias.

Las personas con mente sana no necesitan ir por la vida exigiendo, imponiendo o siendo orquestadores de paz, la gente sana pone límites, los dialoga y hace que se respete su vida, de la misma manera que ellas así lo hacen consigo mismas y con los demás.

La próxima vez que alguien intente querer cambiarle, corregirle, imponerle o exigirle cualquier cosa, actitud, conducta o forma de vida, mejor dé un paso atrás y analice si acaso no ha sido un derecho que usted ha otorgado o definitivamente, un cálculo que le están haciendo a fin de medir las posibilidades para sacar de usted alguna ventaja.

Como siempre, usted elige...

¡Felices análisis, felices respetos!

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