Sanas alianzas

La salud no se trata de carecer de enfermedades, sino de lograr un bienestar y un equilibrio

“No hay más alianzas que las que trazan los intereses”.

                Antonio Cánovas del Castillo.

Lo más valioso que tenemos en la vida es la salud y bien dicen que los diagnósticos los da un médico, pero los pronósticos dependen del paciente... Es responsabilidad de cada uno hacer todo lo que esté de su mano para sanar, estar mejor y vivir mejor. Porque cuando algo no va bien, ése algo no puede convertirse en un todo; es sólo una parte de nosotros que no responde correctamente... pero sólo una parte o, por lo menos, hay que procurar que así sea.

La salud necesita alianzas con esa sección sana de nosotros mismos, con pensamientos, sentimientos y emociones, con ilusiones y sueños, con lo que nos hace reír, disfrutar y valorar la vida. Con todo aquello que nos hace sentir queridos, respetados, protegidos, con buenas compañías y con entornos vigorosos. La salud necesita aliarse con todo aquello que transmita vida, apoyo, paz y felicidad. La salud necesita mucho más que tratamientos para sanar, necesita de uno mismo... pero se olvida. Se olvidan todos aquellos que se convierten en víctimas de sus dolencias o dolientes para quienes les rodean; los que se resignan a quedarse como están viviendo a mínimos, apaciguando el dolor, el sufrimiento y sus propias carencias; los que se sienten culpables o les han hecho sentir así... merecedores de esa salud mermada; los egoístas, los orgullosos y los que reparten responsabilidades... ésos son los que se han olvidado de sanar, porque les resulta imposible hacerle frente a todo lo insano que padecen y que les rodea. Lo primero que se necesita para tener salud es sentir y creer en sí mismo y que puede hacerlo. Puede que no siempre resulte, pero ése es el primer camino por el que debe intentarlo. La salud empieza con la determinación de sanar, de mejorar y de vivir mejor... y le diré algo aún más sorprendente: a veces, muchas veces, no hace falta estar enfermo para no estar sano. La Organización Mundial de la Salud la define como la condición de todo ser vivo de gozar de un absoluto bienestar tanto a nivel físico como a nivel mental y social. La salud no se trata de carecer de enfermedades, se trata de lograr un bienestar, un equilibrio y un modo de vida apropiado que nos permita sentirnos plenos.

Por eso hoy le invito a mirar su vida y a tomar medidas contundentes con respecto a su salud: ¿Qué es lo que falta o lo que sobra en su vida para sentirse pleno? y ¿qué es lo que hace todos los días por usted para lograr esa plenitud?

Levántese y respire hondo, porque de usted depende. Analice a que se alía en la vida, qué pensamientos se repiten más en su mente, qué preocupaciones le inquietan, qué es lo que padece a diario; calibre bien sus entornos y sus relaciones, sus hábitos y sus costumbres. Haga un análisis de lo que le hace feliz y lo que no; pondere sus oportunidades de crecimiento y sus avances o retrocesos. Mírese, piénsese, razónese, analícese y responda sinceramente qué parte de usted es a la que se alía cada día... a su mejor o a su peor parte, porque de ella dependen los resultados de lo que vive.

Créame, he aprendido que la salud comienza efectivamente de arriba hacia abajo... de su mente hacia su cuerpo... no permita que nada ni nadie le quite, le niegue o le entorpezca en ese deber que tiene con usted y con su vida. Las alianzas son pactos y uniones para lograr un fin común. Usted elige esas alianzas y también esos fines, por eso los pronósticos siempre dependen del paciente, del que lo vive, y son la carta a favor que uno tiene si elige ser y vivir mejor. Como siempre, usted elige. ¡Felices alianzas, felices sanaciones!

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