Aceptarse
Aceptar es una tarea obligada a lo largo de nuestra vida para quien elige ser mejor.

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad.
David Viscott
Quizá, una de las situaciones más difíciles en la vida sea aceptar… aceptar un error, un fracaso, una pérdida; aceptar que no podemos seguir en una situación determinada o con una misma actitud o simplemente aceptar que ya no podemos estar donde estamos o con quien estamos, o sintiendo lo que sentimos, o pensando como pensamos o viviendo como vivimos… o siendo como somos.
Aceptar es una tarea obligada a lo largo de nuestra vida para quien elige ser mejor, superarse, alcanzar nuevos objetivos e incluso para ser si cabe más fuerte, valiente, sincero, auténtico, autónomo y más… mucho más libre. Sin aceptación no hay forma de seguir adelante dentro de la realidad… pero se olvida…
Se olvidan todos aquellos que prefieren adaptarse a lo que son, sin aceptar lo que saben que deben cambiar. Aquellos que intentan mejor cambiar la realidad, disfrazándola con mentiras, manipulando el entorno, acomodando los hechos, los juicios, agudizando su incredulidad, solapando sus carencias, ocultando sus faltas… y pretendiendo engañar a su propia vulnerabilidad con una coraza de aparente solidez.
Y en ese olvido, olvidan también, que ese trabajo es absurdo y obsoleto ante quienes por el contrario, han tenido el honor de enfrentarse consigo mismos en su afán de ser mejores. Esos los que en lugar de adaptarse a lo que son se aceptan y aceptan también el cambio, esos los que saben bien las trampas que han tenido que superar para desterrar al ego y abrazar lo que son para ser mejores, esos los que saben bien que fuera de la realidad no hay un punto de partida y mucho menos un punto de llegada.
Por eso no es lo mismo adaptar que aceptar, adaptar es acomodarse, ajustarse o avenirse a ciertas condiciones. Aceptar por el contrario, es recibir voluntariamente y sin oposición lo que se tiene y lo que se es, es aprobarse, permitirse, asumirse y es sobre todo obligarse a ser mejor.
La diferencia entre adaptarse y aceptarse está en el potencial, en la capacidad permanente que tenemos todos para ser siempre mejor de lo que somos. Adaptarse a lo que uno es no es adaptarse a la realidad, sino pretender adaptar la realidad a la precariedad de uno mismo. Aceptarse es conocerse, y conocer ese potencial no para adaptar la realidad sino para lograr cambiarla de acuerdo con la magnitud de lo que cada uno es y necesita.
La realidad es una, no se le puede mentir, pero se le puede interpretar y es ahí donde el que se adapta pretende hacer sus ajustes y sus cambios aparentes, sin embargo, ésta seguirá su curso y terminará por colocarle en ese lugar sin retorno, en ese espacio de absoluta rendición. La realidad es incontrolable, es como decía el filósofo Xavier Zubirí una actualización constante.
Por eso hoy le invito a aceptarse a sí mismo y a permitir que ese potencial que tiene alcance su máximo exponencial, le aseguro que cuanto más se conozca más podrá hacer de la realidad una nueva realidad para usted y sus intereses, porque las oportunidades verdaderas están sólo ahí para quien está preparado y puede verlas y disfrutarlas.
Fluya y no tema nunca enfrentarse a la realidad, créame ése es el único espacio que existe para ser mejor, para materializar cada uno de sus sueños y alcanzar cada una de sus expectativas. Como siempre usted elige.
¡Felices aceptaciones, felices realidades!