Tribulaciones

Cuando el corazón llora sobre lo perdido, el espíritu se alegra sobre lo encontrado. Séneca La tribulación es un padecimiento espiritual o moral, es un dolor… o, como se le suele llamar, un martirio y hace referencia a una conmoción o angustia que se produce por ...

Cuando el corazón llora sobre lo perdido, el espíritu se alegra sobre lo encontrado. Séneca

La tribulación es un padecimiento espiritual o moral, es un dolor… o, como se le suele llamar, un martirio y hace referencia a una conmoción o angustia que se produce por algún evento. La tribulación es la congoja, la aflicción, la sensación de una permanente persecución por parte de la adversidad hacia nuestra vida y nuestra persona. La tribulación también es como la tristeza: el triunfo de las circunstancias sobre uno mismo.

Penosamente así viven algunos… sintiendo diariamente que la vida está en su contra y que, una y otra vez… nunca nada les sale bien. También sienten que no hay nada que les libere de esa pesadumbre que limita su voluntad y los encierra en ese espacio del miedo incesante por lo que viene después. Y así, sin darse cuenta, sus elecciones de pensamiento les predisponen de forma negativa a repetirse diariamente a sí mismos… ¡y ahora qué más falta!

Pero lo hacen sin cesar, obligándose con ese precepto a ver en todo y todos los días la peor parte… y no importa que algo salga bien, la costumbre y el hábito de su negatividad les impide siempre una la valoración positiva sobre sí mismos y sobre todo lo demás.

Por eso la tribulación va más allá de un mal momento, la tribulación es un estado de incapacidad en el que se sumergen algunos voluntariamente, para tratar de entenderse a sí mismos y a la vida. Porque cualquier persona sana está programada para recuperarse de un mal momento, todos tenemos esa capacidad, y la diferencia entre quién sí lo logra y quién no, únicamente radica en el entendimiento, es decir, en el espíritu.

El espíritu es la forma suprema de la actividad síquica… la conciencia y la autoconciencia, que es la actividad de pensar sobre el pensamiento, es decir, reflexionar o teorizar; es la intuición, la parte más racional del alma. El espíritu es la esencia, es el centro donde todo el conocimiento percibido se ordena y se entiende.

De ahí que algunos atribulados sigan en la situación decadente en la que viven, sencillamente porque no han querido acceder al poder de ese espíritu y, al no haberse hecho las preguntas correctas, por supuesto que no han obtenido las respuestas correctas; quizá han vislumbrado su situación, pero no la han analizado ni razonado y mucho menos ordenado para lograr su entendimiento. Los atribulados se han dejado llevar por lo material de las situaciones, por lo superficial de sus emociones y por su pensamiento primario… los atribulados han elegido volver a la irresponsabilidad y al capricho de cuando niños, y han sucumbido ante ese comportamiento diáfano de la rendición…

Por eso hoy le invito a entender… a entender la sucesión de los hechos en su vida y a cuestionarse correctamente su participación o no en ellos.

De ahí la reflexión de Séneca… Los atribulados se quedan llorando sobre las pérdidas, esperando, decididos, a que ocurran otras nuevas para seguir justificando su actitud de víctimas, aun a sabiendas de que ese comportamiento los convertirá en sus propios victimarios… en cambio, los que  eligen entender, encuentran en ese espíritu (en ese entendimiento) la alegría… alegría que es el resultado de haberse vuelto conscientes de sí mismos y de la realidad… pero, sobre todo, de esa fuerza de la que todos estamos hechos, pero que pocos, muy pocos, aprenden a valorar, a disfrutar y a convertirla en su mejor aliado ante las inconsistencias de la vida. Como siempre, usted elige.

¡Felices tribulaciones, felices entendimientos!

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