Principio 90/10

El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad. Ana María Matute. Se arriesga mucho aquel que decide ...

El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo.

                Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad.

                Ana María Matute.

Se arriesga mucho aquel que decide que sea la vida la que lo determine en lugar de decidir por sí mismo. Y se arriesga en pequeñas cosas, en lo cotidiano, en lo que muchas veces le parece insignificante, pero que, en realidad… no lo es. Se arriesga en las dependencias a las que se somete, en las ideas que decide no modificar, en las etiquetas que se coloca o permite que otros le coloquen… se arriesga viviendo a la espera de que algo suceda, en la dejadez y en la irresponsabilidad, se arriesga depositando en el tiempo la respuesta de lo que no es capaz de resolver y, finalmente, lo arriesga todo quien elige libremente que sus acciones sean reacciones y no creaciones en su vida. Nuestras elecciones nos determinan. Determinan lo que somos, lo que hacemos y, en la mayoría de los casos, determinan, incluso, el  por qué lo hacemos. Las elecciones lo son todo en nuestra vida, posiblemente porque ellas son las que determinan también el cómo y el para qué vivimos.

Existe un principio por demás interesante en materia de inteligencia emocional que se conoce como el principio 90/10. Éste se refiere a que, en nuestra vida, cualquier situación nos determina sólo en 10%; en tanto que 90% restante viene dado por cómo nos tomamos eso que nos sucede y cómo actuamos ante esa realidad. Si esto es cierto, y, personalmente, no me cabe duda alguna de que así es, 90% de nuestra vida depende únicamente de nosotros mismos, de las decisiones que tomamos… de las elecciones que hacemos, de las reacciones o creaciones que elijamos.

Puede que no tengamos poder alguno sobre ese 10% de la realidad que nos presenta la vida… pero tenemos 90% que de nosotros depende para cambiar esa realidad, mejorarla, perfeccionarla, renunciar a ella o vivirla intensamente. Así, puede ser que no tengamos el poder de elegir qué es lo que debemos vivir, pero siempre tendremos el poder de elegir cómo queremos vivirlo. De ahí que, conforme la vida va pasando, cada vez admita menos justificaciones para la infelicidad.

Elegir hacer, no hacer, o dejar de hacer son finalmente las claves que nos permitirán vivir la vida que deseamos vivir. No se puede reducir la vida a lo que en ella sucede, porque la vida son también las acciones que tomamos al respecto. Y esas acciones son las que nos determinan para bien, para mal y para todo.

Por eso hoy le invito a elegir ese 90% y actuar en consecuencia, porque, al elegirlo, habrá elegido también esa parte de la vida que le permite hacerse responsable, creador y único dueño de su destino. Abandone la idea de tantos de vivir únicamente de la vida 10% que le viene dado y nada más. Aproveche las oportunidades que tiene frente a usted todos los días y utilícelas a su favor, para su bien y para su crecimiento. Abandone ese miedo absurdo a lo que pueda pasar, porque, sea como sea, pasará… o no pasará. Y abandone junto con ese miedo esa parálisis a la que tantos sucumben en su incapacidad de elegir en primera persona y a la que tantos lo invitan en su mezquindad.

La felicidad, como siempre le digo, es una elección, no depende de los sucesos, sino de la intención, de la actitud, de la voluntad y, muy especialmente, de la motivación para ser feliz siempre, sabiendo ponderar ese 10% en sus justos términos y cambiando el destino… su destino con 90% que le corresponde. Como siempre, usted elige si desea reaccionar ante la vida o si, por el contrario, prefiere crearla a partir de lo real y existente.

¡Felices acciones, felices creaciones! 

Temas: