Por el placer de compartir...
Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta. San Agustín Siempre he dicho que lo mejor de dar es lo que uno recibe para sí mismo. Dar es una de las experiencias más enriquecedoras que existen, para quien lo elige por los motivos correctos… sin esperar ...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta. San Agustín
Siempre he dicho que lo mejor de dar es lo que uno recibe para sí mismo. Dar es una de las experiencias más enriquecedoras que existen, para quien lo elige por los motivos correctos… sin esperar nada a cambio, sin expectativas, sin reservas, sólo por eso… por el simple placer de compartir lo que uno es… con quién se elige hacerlo.
El dar tiene muchas caras, muchas formas de expresarse, pero hay una en particular que pocos distinguen y, sin embargo, todos necesitamos… se trata de dar el lugar que merecen las personas que amamos se trata de la humildad de reconocer que todos necesitamos a alguien a nuestro lado, se trata de permitir y permitirnos compartir la vida… ése dar es el más necesario.
Compartir nuestra vida con aquellas personas que elegimos implica un alto grado de responsabilidad y compromiso, la responsabilidad de ser cada día un mejor ser humano para el otro y para uno mismo, la responsabilidad de estar ahí en el papel que el otro necesite, la responsabilidad de pensar y sentir no necesariamente en lo que uno imagina que es lo mejor para el otro, sino lo que el otro considera que es lo mejor para sí mismo… implica también el compromiso de ser sincero en nuestras palabras y nuestros actos, implica decir la verdad de forma permanente y clara, implica lealtad y honestidad, e implica también brindar ayuda, respeto, defensa, protección…
Dar así, nos procura la experiencia más enriquecedora que se pueda vivir, porque es ahí en ese dar dónde se nos pone a prueba, se nos define, se nos nombra, se nos diferencia, se nos necesita y sobre todo se nos disfruta y nos disfrutamos. Porque hay que sentirse necesarios en la vida de los otros tanto, como los otros lo son para nuestra vida, y ser necesario de la forma más sana… sólo por eso y para eso, por el placer de compartir y dar lo que somos.
Por eso hoy le invito a elegir a las personas correctas para compartir su vida, hoy le invito a elegir a las personas que le inspiren a dar lo mejor de usted y le sitúen en la exigencia de mantenerse en esa mejora y esa evolución.
Para dar lo mejor de uno mismo, se necesitan las personas correctas que nos permitan desarrollar en su compañía todo nuestro potencial. Se necesitan las personas correctas que defiendan y respeten nuestras ideas, pensamientos y emociones como propias, se necesitan las personas correctas que nos permitan la libertad que necesitamos… se necesitan las personas correctas para que nos den el consuelo, el consejo y los silencios que tantas veces necesitamos…
En esa elección de las personas correctas radica el poder de dar… y de ser y dar lo mejor que somos… por eso elija esas personas a las que admire, que le hagan sentir cómodo, confortable y real, a esas personas que siempre tenga el deseo de abrazar, de besar, esas personas con las que siempre quiera compartir sus pensamientos, sus ideas, sus emociones… esas personas que le simplifiquen la vida, que le saquen una sonrisa, esas con las que pueda reír, llorar y callar, esas que multipliquen sus ideas, esas que amplifiquen su visión, esas que le hagan sentir siempre que es capaz y que puede alcanzar lo que se proponga, esas que fortalezcan sus sueños y sus realidades, esas que hagan crecer sus pasiones, esas que le ayuden a vencer sus miedos… esas con las que siempre sea un placer compartir su vida…
Porque lo más grande y breve que tenemos… es la vida y en ella lo que somos. Uno elige cómo vive y también con quienes comparte esa… su mejor y única experiencia. No pierda su tiempo con gente que no le inspire a dar lo mejor de usted, que no le interese conocerle más y que no le dé el espacio a usted para que se conozca mejor, no siga en esas relaciones que expriman su ser, que dramaticen su existencia, que presionen sus sentimientos, que coarten su libertad, aléjese de esas personas que no están dispuestas a ser lo mejor que puedan llegar a ser para usted, aléjese de la gente que le juzga y le critica sin razón, que le minimiza, que le envidia, que le hace daño, de aquella que le quita su ilusión, apaga sus deseos, y sobre todo de aquella que le roba y empobrece su tiempo de vida.
Créame… en esas elecciones puede radicar su felicidad y si en la elección se equivoca quizá su… desdicha. Y no importa dónde ni con quien esté hoy, si la elección es la correcta haga que todos los días existan las razones correctas para seguir adelante, si cabe más lejos, más feliz… y si no es, o no son, las personas correctas, permítase a usted mismo la oportunidad de descubrir nuevos horizontes y busque hasta encontrar esas personas que le den el lugar que desea y enaltezcan todo aquello que le da significado a su vida…
Y sí… hoy tengo que darle la razón a San Agustín —que no siempre la tiene—, hay que dar lo que uno tiene para merecer recibir lo que nos falta. Y lo mejor que tenemos es nuestro tiempo, nuestro ser, la mejor versión de nosotros mismos, nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestros razonamientos, nuestra voluntad, nuestra fortaleza… nuestras ganas de vivir... nuestra felicidad, porque todos merecemos ser lo mejor que podamos llegar a ser, porque todos merecemos un lugar, el mejor lugar, porque todos merecemos también recibir lo mejor del otro, su mejor versión y todo aquello que pueda darnos sólo por eso y para eso… por el placer de compartir.
Y agradezca si ha elegido bien, y también si en algún momento se equivocó… porque al final es en el compartir donde encontramos nuestro lugar en el mundo, en nuestra vida y dentro de nosotros mismos…
¡Felices elecciones, felices compañías!