Sobre el uso académico de datos consulares

Cuestionar de manera infundada y malintencionada el uso de estos datos para fines académicos sienta un terrible precedente para la colaboración entre academia y gobierno. Pues pone un halo de sospecha a prácticas que son comunes, seguras y valiosas.El Estado mexicano tiene una riqueza de datos envidiable.

Por: Ernesto Tiburcio *

La matrícula consular es una identificación expedida por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a través de los consulados. Todas las personas mexicanas que viven en Estados Unidos pueden obtenerla. El estatus migratorio no es parte de los requisitos. La SRE nunca pregunta la condición migratoria de quienes piden una matrícula: nadie sabe esa información.

La SRE sistematiza los datos de las matrículas que emite y elabora, con ellos, una base anonimizada. Puesto que no contiene datos personales que permitan identificar a una persona ni está relacionada con seguridad nacional, esa base es información pública. Su uso no viola las leyes de protección de datos personales. Como mexicano, tengo derecho de petición de información pública, que puedo ejercer directamente con la SRE.

En 2022, después de una petición formal por escrito, la SRE compartió la base anonimizada conmigo y con Kara Ross Camarena, quien entonces era profesora de ciencia política en la Universidad de Loyola, Chicago. La base que recibimos no vulnera la identidad de las personas. Por un lado, la SRE borra el nombre y los detalles de cada persona y asigna un número aleatorio, sin ningún significado, a cada registro. Por el otro, la información geográfica más detallada que ofrece es el condado. En promedio, hay más de 100,000 personas en cada condado de Estados Unidos. Entonces, la naturaleza anónima de los datos y el tamaño de la unidad territorial más detallada hacen que esta base no presente riesgos adicionales para los migrantes. Es posible estimar el número de mexicanos en un condado y sus características con fuentes públicas, como la American Community Survey.

Para recibir los datos, Kara y yo aprobamos un protocolo de manejo ético y seguro de datos. Todas las investigadoras que trabajan con datos sensibles deben tener el visto bueno de la junta de revisión (IRB por sus siglas en inglés) de su institución.

No somos los únicos investigadores con estos datos. Desde 2018 hasta 2023 hay, al menos, cinco artículos o manuscritos que usan versiones casi idénticas. Asumo que la primera petición se hizo en la administración federal anterior y, dados los agradecimientos en el artículo, se hizo también directamente a la SRE. El uso de versiones anonimizadas de información pública sensible es una práctica común en el mundo, central en el proceso académico. No hay nada único en nuestro caso.

En julio de 2023, Kara terminó su relación laboral con Loyola Chicago y se incorporó al Departamento de Defensa de Estados Unidos como analista. Estos cambios son comunes en el mundo académico. Es imposible prever el siguiente destino laboral de una persona. Ni la SRE ni Kara ni yo anticipamos esto en 2022. Debido al protocolo de seguridad de los datos, este cambio laboral no afecta el manejo de los datos.

Nuestro manuscrito The Local Reaction to Unauthorized Mexican Migration to the US, público en mi página desde octubre de 2022, ha sido cubierto por el New York Times y el Washington Post. Además, lo he presentado en diversas universidades. El hallazgo principal es que, a pesar de no generar más crimen ni menos empleo, los flujos migratorios mexicanos causan una reacción conservadora en el electorado estadunidense. Espero que estos resultados contribuyan a que los gobiernos de México y de Estados Unidos exploten el potencial de la migración.

Cuestionar de manera infundada y malintencionada el uso de estos datos para fines académicos sienta un terrible precedente para la colaboración entre academia y gobierno. Pues pone un halo de sospecha a prácticas que son comunes, seguras y valiosas. El Estado mexicano tiene una riqueza de datos envidiable. Esto ha permitido a generaciones de académicos antes de mí entender mejor a nuestras sociedades y generar evidencia para informar políticas públicas. Por ejemplo, con los datos consulares ha sido posible estimar el efecto de la construcción del muro fronterizo en la migración, de la pandemia en las remesas y de las deportaciones en los flujos migratorios y empleo en México.

*Candidato a doctor en economía y políticas públicas por la Universidad de Tufts

Temas: