Reducción de emisiones de gas metano: clave para la transición energética en México
El Plan Nacional de Energía, actualmente en desarrollo por la Secretaría de Energía,será fundamental para definir el rumbo en temas como la adopción de energías renovables,la autosuficiencia energética, la disminución de la dependencia del gas natural importadoy el fortalecimiento de la economía nacional.
Por Daniel Zavala
La transición energética y el impulso de la prosperidad compartida cobran relevancia en México a partir del inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. En este contexto, la reducción de emisiones de metano —el principal componente del gas natural— es clave para alcanzar estos objetivos, ya que tiene impactos directos en la protección ambiental y social, la seguridad y la eficiencia energética.
El Plan Nacional de Energía, actualmente en desarrollo por la Secretaría de Energía, será fundamental para definir el rumbo en temas como la adopción de energías renovables, la autosuficiencia energética, la disminución de la dependencia del gas natural importado y el fortalecimiento de la economía nacional.
México enfrenta un reto significativo: más de 70% del gas natural consumido es importado de EU (Secretaría de Energía, Perspectivas de Gas Natural 2023-2037, 2024. https://base.energia.gob.mx/Prospectivas23/PGN_23-37_F.pdf), lo que lo posiciona como el tercer mayor importador de gas por ductos en el mundo. Esta alta dependencia expone a México y deja al país vulnerable en caso de fluctuaciones en el suministro.
A ello se suman prácticas como la quema y el venteo de gas, así como las fugas en las infraestructuras de producción, lo que resulta en una pérdida significativa de este recurso. Se estima que millones de pies cúbicos de gas natural producido en México se desperdician a través de estas prácticas que, de eliminarse, podrían satisfacer parte de la creciente demanda energética. Es decir, si esta cantidad de gas que se escapa a la atmósfera se recuperara, sería suficiente para cubrir casi un tercio del consumo actual de gas del sector hidrocarburos (Daniel Zavala-Araiza et al. 2021. A tale of two regions: methane emissions from oil and gas production in offshore/onshore Mexico. Environ. Res. Lett. 16 024019).
Ante estos desafíos, y considerando que el metano es un gas de efecto invernadero con un impacto climático a corto plazo mayor que el CO2, Pemex presentó en marzo de este año su Plan de Sostenibilidad, una excelente noticia por su ambición y porque aborda áreas clave, como la mitigación del cambio climático y los impactos negativos en las comunidades. Sus pilares clave se centran en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la transición energética, con el objetivo de reducir las emisiones de metano en un 30% para 2030.
Para alcanzar esta meta, Pemex tiene contemplado implementar programas de monitoreo y cuantificación de emisiones, una estrategia de alto impacto que también resulta factible y que podría ser apoyada con soluciones tecnológicas como MethaneSAT. Este satélite, lanzado este año por el Environmental Defense Fund (EDF) —una organización civil y apartidista dedicada a encontrar soluciones a los retos ambientales en el mundo en materia de energía, aire limpio y océanos—, es capaz de detectar y medir con precisión las emisiones de metano a nivel global. Con esta información se identificarán fuentes de emisión para tomar acciones de mitigación y monitoreo del avance de reducción.
Este tipo de datos podrían ser de gran utilidad para el gobierno de la presidenta Sheinbaum y de Pemex en su esfuerzo por mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental de estas emisiones.
En este sentido, crear sinergias con organizaciones internacionales para obtener experiencia técnica y acceso a tecnologías puede ser clave para que México cumpla con sus compromisos ambientales internacionales de manera innovadora, apoyado por las mejores prácticas mientras se fortalecen las capacidades técnicas en el país. Además, un enfoque basado en la ciencia y la tecnología para la reducción de emisiones, junto con soluciones que mejoren la calidad del aire, puede facilitar el desarrollo de políticas públicas que promueven soluciones ambientales efectivas.
Bajo el liderazgo de la presidenta Sheinbaum, las políticas que se diseñen y pongan en marcha para reducir las emisiones de metano no sólo fortalecerán la seguridad energética, sino que también mitigarán los efectos del cambio climático, beneficiando directamente a la sociedad mexicana. Estas acciones abren oportunidades para una colaboración en la que organizaciones especializadas aporten al éxito de estos objetivos.
