Plataformas País, herramienta para financiar el desarrollo y la acción climática de México

Opinión del experto nacional
Editorial
Por Dylan Furszyfer del Río*
A casi una década de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el acceso a financiamiento es uno de los principales desafíos para la acción climática. El cumplimiento de los compromisos asumidos dependerá cada vez más de la capacidad de los países firmantes para movilizar inversión pública y privada a la escala que exige la transición de sus economías. Las nuevas Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), presentadas en 2025, reflejan ese desafío al incorporar metas más ambiciosas cuya implementación requerirá mayores niveles de inversión.
En este contexto, una de las principales barreras para el financiamiento es la fragmentación de los recursos disponibles. Con frecuencia, el financiamiento climático opera de manera desarticulada, con prioridades, instituciones y mecanismos que funcionan de forma aislada, dificultando el desarrollo de proyectos alineados con las prioridades nacionales. Frente a ello, las llamadas Plataformas de País comienzan a ganar relevancia como mecanismos para coordinar financiamiento público, privado, nacional e internacional alrededor de una visión compartida de desarrollo y transición justa. Para el G20 son mecanismos voluntarios liderados por los gobiernos para fortalecer la colaboración entre actores nacionales e internacionales y buscan traducir compromisos climáticos en carteras concretas de inversión, es decir, reducir la fragmentación institucional y facilitar la construcción e implementación de proyectos financiables mediante procesos más transparentes.
A diferencia de los enfoques tradicionales orientados a atender las prioridades de los donantes, estas plataformas parten del principio de que la transición debe ser liderada por los países, y así alinearse con prioridades nacionales: combate a la pobreza y desarrollo económico y social, y adaptarse a los contextos de cada país. Asimismo, requieren mecanismos de gobernanza claros, participación de múltiples actores, acceso a diversas fuentes de financiamiento y capacidades de monitoreo y evaluación. Su implementación ha sido discutida en espacios multilaterales como la COP30, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo (FfD4), la Asamblea General de la ONU y las Reuniones Anuales del Banco Mundial. Diversos organismos las posicionan como mecanismos clave para fortalecer la coordinación del financiamiento climático y vincular las prioridades nacionales con estrategias de inversión y desarrollo.
Hasta ahora, alrededor de 20 Plataformas País han sido anunciadas, incluyendo iniciativas en Brasil, Colombia, India, Sudáfrica, Indonesia, Egipto y Vietnam. En el caso de Brasil, su Plataforma de Inversión para la Transformación Climática y Ecológica, en menos de un año desde su creación, ya cuenta con 18 proyectos confirmados y un potencial de inversión de 25.4 mil mdd en sectores como bioeconomía, energía e industria. Además de movilizar recursos, busca fortalecer capacidades institucionales, mejorar la coordinación entre actores y ampliar la participación del sector privado.
En un contexto donde la comunidad internacional necesita movilizar 1.3 billones de dólares anuales hasta 2035 para apoyar la transición climática en países en desarrollo, México tiene una oportunidad para posicionarse dentro de esta estrategia. La combinación de metas climáticas más ambiciosas, reflejadas en su nueva NDC, prioridades nacionales de desarrollo y crecientes necesidades de inversión en sectores como energía, industria, movilidad, agua y adaptación lo colocan en una posición favorable para impulsar una Plataforma País alineada con objetivos sociales, económicos y ambientales.
México no parte de cero. En los últimos años, la SHCP ha impulsado instrumentos para canalizar recursos hacia objetivos ambientales y sociales, incluyendo bonos soberanos sostenibles, la Taxonomía Sostenible de México y la Estrategia de Movilización de Financiamiento Sostenible y, que sumados a una Plataforma País podría complementar y potenciar los mecanismos existentes, ayudando a conectar las metas climáticas del país con prioridades de inversión, desarrollo industrial y crecimiento económico. De hecho, actores públicos vinculados a la agenda de financiamiento sostenible han reconocido la importancia de mantener un diálogo interinstitucional y multilateral constante que permita fortalecer la coordinación y evitar la duplicación de esfuerzos.
En un escenario en el que el acceso al financiamiento climático internacional será cada vez más competitivo, la capacidad de los países para convertir sus prioridades nacionales en proyectos de inversión será fundamental. Para México, la discusión sobre una Plataforma País debe entenderse como como una oportunidad para acelerar la implementación de sus compromisos climáticos y aspiraciones de desarrollo, y consolidar su papel dentro de la nueva arquitectura internacional del financiamiento climático.
*Gerente de Política energética en Iniciativa Climática de México.