Pedagogías del odio
Por: Guillermo Fajardo Se dice que, de entre las cosas que dejó el terrorista doméstico Timothy McVeigh responsable de la muerte de 168 personas por la explosión del edificio federal Alfred P. Murrah en 1995 se encontró una novela llamada Los diarios de Turner. ...
Por: Guillermo Fajardo
Se dice que, de entre las cosas que dejó el terrorista doméstico Timothy McVeigh —responsable de la muerte de 168 personas por la explosión del edificio federal Alfred P. Murrah en 1995— se encontró una novela llamada Los diarios de Turner. Este libro, después se supo, le sirvió de inspiración para cometer su atentado. La obra fue inicialmente publicada en forma serial en el tabloide racista Vanguarda Nacional por un tal Andrew McDonald, un pseudónimo. Fue tal su éxito que el autor publicó la historia en forma de libro en 1978 y se atrevió a hacerlo con su verdadero nombre: William Pierce (1933-2002), un exprofesor de física de la Universidad Estatal de Oregon. Debido a la popularidad de Los diarios de Turner, Pierce es considerado uno de los ideólogos fascistas contemporáneos más influyentes del siglo pasado en EU. Junto con Willis Carto (1926-2015), Pierce transformó el rostro del supremacismo blanco en EU y lo empoderó con esta obra.
Hasta antes de 1965, la vida de Pierce parecía normal: casado, con dos hijos, se había doctorado en Física por la Universidad de Colorado y trabajaba en la Universidad Estatal de Oregon. Ahí, en sus propias palabras, comenzó a preocuparse por la “erosión racial” de EU. Según el académico Brad Whitsel, “Pierce estuvo influenciado por los escritos de un grupo de teóricos que defendían una explicación racista-eugenésica de la superioridad “nórdica”. Pronto renunció a su puesto universitario y se lanzaría de lleno a la lucha racial. En 1965, comenzó a trabajar para una compañía privada en New Haven, Connecticut. En este mismo periodo, conoce a George Lincoln Rockwell (1918-1967), líder del Partido Nazi Estadunidense. Pierce renuncia a su trabajo para seguir a Rockwell a Virginia. Cuando éste es asesinado por uno de sus seguidores en 1967, Pierce se une a la Alianza Nacional para la Juventud, movimiento de derecha fundado por Willis Carto. En 1971, la organización se escinde en dos facciones, lideradas por Carto y por Pierce. Es en este periodo cuando Pierce revelaría sus verdaderos objetivos: transformar el color de piel en ideología. Así surgen Los diarios de Turner: una respuesta racista y genocida a los movimientos de derechos civiles de la década de los 70.
El primer discípulo fue Robert Matthews (1953-1984), un conocido y admirador de Pierce, el cual usó Los diarios de Turner como modelo para formar su propia organización terrorista, La Orden, responsable de una ola de criminalidad en el oeste de EU entre 1983 y 1984. La Orden robó alrededor de cuatro millones de dólares que, más tarde, serían distribuidos entre distintas organizaciones neonazis en EU. Este grupo también fue responsable del asesinato de Alan Berg, un comunicador de radio de izquierda. Según J.M. Berg del Centro Internacional Contraterrorista, Los diarios de Turner han sido relacionados con al menos 200 homicidios en al menos 40 ataques terroristas. Las estimaciones varían, pero la novela ha vendido entre 20 y 500 mil ejemplares hasta la fecha.
La historia sigue a Earl Turner, un ingeniero eléctrico de 30 años el cual forma parte de La Organización, un grupo de guerrilleros que buscan derrocar al gobierno de EU. A lo largo de la historia, Turner luchará en contra de la Policía de la Igualdad, atacará el Capitolio, asesinará a judíos, latinos y afroamericanos, pondrá una bomba en las oficinas del FBI, logrará establecer un etnoterritorio blanco en el sur de California y, finalmente, iniciará una guerra nuclear que eliminará a todas las poblaciones del planeta excepto a los blancos. Según Whitsel, la novela está imbuida de una filosofía milenaria de tipo salvífica que, al mismo tiempo que imagina un futuro edénico para la raza blanca, requiere de una destrucción genocida sin paralelo para llegar allí. Hay más: la religión fundada por William Pierce, el Cosmoteísmo, cree en distintos “destinos raciales”, en donde la raza blanca está destinada a alcanzar la divinidad. Debido a los fundamentos cuasi religiosos de estos grupos que los apuntalan como elegidos de un futuro prometedor, este tipo de política excluye al resto, es antidemocrática por principio y convencimiento.
Cuando se dice que la literatura puede transformarse en arma, nos referimos a su representación bajo el paraguas de una ideología. El mundo ahí contenido, como en Los diarios de Turner, es de una amplitud minúscula. Sus principios son los de una narrativa convencida de su propia superioridad, la forma laica de un texto sagrado. Vivimos tiempos en donde el supremacismo blanco en EU ha renacido con fuerza. Ya han imaginado su victoria y la aniquilación de los otros. Sólo falta que vuelvan a tomar las armas.
