La crisis de justicia en Veracruz

Con este caso quedaron en evidencia todos los Poderes de Veracruz sin necesidad alguna; bastaba con reconocer el abuso, liberar a los inocentes, derogar el delito y respetar la integridad de las personas, ¿es tan difícil?

María Soledad Luévano Cantú*

Desde hace meses en el Senado hemos recibido todo tipo de quejas por la aplicación en Veracruz del delito de “ultrajes a la autoridad”; un delito a todas luces inconstitucional y que puede mandar a los ciudadanos a la cárcel por el más mínimo desacuerdo con la autoridad por años.

El líder del Senado, Ricardo Monreal, decidió sumarse a la lucha de seis jóvenes que estaban encarcelados injustamente acusados de ese delito, las pruebas eran evidentes, los muchachos ni siquiera se resistieron a la detención y según las cámaras de seguridad en todo momento se comportaron adecuadamente.

A pesar de las pruebas, la Fiscalía de Veracruz insistió en procesar a los jóvenes y el Poder Judicial de la entidad trató de mantenerlos en prisión, afortunadamente el Poder Judicial Federal concedió el amparo y salieron en libertad.

En una especie de berrinche, el gobernador de Veracruz declaró que Monreal descuidaba su responsabilidad parlamentaria para “defender a delincuentes”. Cuitláhuac García descuidaba entonces su responsabilidad para erigirse como juez y condenar.

Vienen entonces varias preguntas, ¿por qué los diputados locales de Veracruz aprobaron prisión preventiva para un delito tan ambiguo? ¿Por qué la Fiscalía de Veracruz insiste en procesar a personas inocentes? ¿Por qué los jueces de Veracruz insisten en mantener a personas inocentes en la cárcel por un delito tan absurdo? ¿Por qué el gobernador de Veracruz les llama delincuentes a jóvenes no juzgados? ¿Por qué el gobernador se siente agredido cuando se exhiben los abusos del Congreso, de la Fiscalía y del Poder Judicial local? ¿No se supone que son entes autónomos?

Con este caso quedaron en evidencia todos los Poderes de Veracruz sin necesidad alguna; bastaba con reconocer el abuso, liberar a los inocentes, derogar el delito y respetar la integridad de las personas, ¿es tan difícil?

En vez de rectificar se dobló la apuesta, lo politizaron y la maquinaria de propaganda se lanzó en contra del senador Monreal, y se detuvo al secretario técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado acusándolo de homicidio.

Frente a esa detención una gran cantidad de senadores reaccionaron. El senador Monreal denunció una persecución política, Dante Delgado pidió la desaparición de Poderes y senadoras y senadores del PAN y del PRI acusaron a Cuitláhuac de ser un pequeño dictador. Obviamente, la maquinaria de propaganda se lanzó con más fuerza en contra de Monreal acusándolo de traidor y frente a la ofensiva, Marcelo Ebrard y otros militantes del movimiento, como el diputado Gerardo Fernández Noroña, salieron a respaldar la actitud del senador.

En ese sentido vale la pena preguntarse, ¿Monreal es un traidor por exigir procesos justos y apegados a la Constitución? ¿No hay manera de volver a la decencia y a la prudencia?

¿Es muy difícil derogar el delito de ultrajes a la autoridad y liberar a los inocentes? ¿Es muy complejo someter al secretario técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado a un juicio justo donde se le castigue en caso de ser culpable y se le deje en libertad en caso de ser inocente? ¿Es muy complejo permitir que el Congreso, la Fiscalía y el Poder Judicial hagan su trabajo en total autonomía?

Durante años luchamos por un cambio en el país, donde la justicia y la legalidad prevaleciera sobre la política. Es tiempo de demostrar que nuestra lucha era real.

                *Senadora de la República.

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