Por Elizabeth Palacios*
Llevamos varios años preguntándonos qué será capaz de hacer la inteligencia artificial. Si podrá hacer nuestro trabajo, escribir mejor, diagnosticar enfermedades o encontrar soluciones que no hemos visto. Pero quizá dejamos en segundo plano una pregunta igualmente importante: ¿qué estamos haciendo nosotros hoy con nuestra propia inteligencia?
He pensado mucho en ello durante los últimos meses porque la inteligencia artificial forma parte de mi trabajo cotidiano. La uso a diario para investigar, contrastar información, encontrar conexiones y poner a prueba algunas de mis ideas. Sin embargo, cuanto más la uso, más consciente soy de aquello que no quiero delegarle. Observar el contexto, comprender a las personas, conectar lo que leo con lo que he vivido y utilizar esa experiencia para pensar estrategias o imaginar soluciones sigue siendo, para mí, esencial en el trabajo humano.
Por eso llamó mi atención un artículo que Otto Scharmer, investigador del MIT y fundador del Presencing Institute, publicó en julio en la revista MIT Sloan Management Review. Allí cuestiona que concentremos buena parte de nuestra atención e inversión en desarrollar una sola forma de inteligencia. Su propuesta es ampliar la mirada y cultivar también capacidades como la percepción, la experiencia y las relaciones humanas.
Su planteamiento me hizo pensar en algo que repito con frecuencia: no podemos seguir buscando todas las respuestas en el pasado. Por supuesto que necesitamos conocerlo y aprender de él. El periodismo y la ciencia se construyen también sobre esa memoria. Sin embargo, cuando lo conocido se convierte en el único marco desde el cual imaginamos lo que sigue, ahí veo un problema.
Quizá por eso necesitamos hablar menos del futuro como si fuera un territorio lejano al que algún día llegaremos y más del “futuro en tiempo presente”. Porque las decisiones, conversaciones y preguntas de hoy, junto con el conocimiento que ponemos en circulación, participan en la construcción de lo que vendrá.
Esto adquiere una dimensión nueva con el boom de la inteligencia artificial. Cada día millones de personas compartimos conocimiento, experiencias y puntos de vista en plataformas digitales. LinkedIn, por ejemplo, señala en su documentación que, cuando las condiciones legales y la configuración de la cuenta lo permiten, publicaciones y otras contribuciones pueden utilizarse para entrenar sus modelos generativos y los de sus afiliadas.
Cabe aclarar que esto no significa que todo lo publicado en internet termine entrenando una inteligencia artificial, pero sí me parece razón suficiente para pensar en el valor de producir conocimiento propio.
Cada vez es más sencillo generar enormes cantidades de contenido, y parece que pocos nos detenemos a pensar que compartir lo que hemos aprendido o comprendido desde nuestra experiencia puede tener un valor que va más allá de mantenernos visibles en una red social.
Me entusiasma saber que esta conversación puede continuar en la próxima visita de Otto Scharmer a México. Participará en el Foro de Liderazgo Ecosistémico, organizado por la Universidad del Medio Ambiente y el Presencing Institute. Más que escuchar respuestas definitivas, me interesa conocer sus preguntas alrededor del liderazgo en un momento en que la inteligencia artificial nos obliga a revisar qué entendemos por inteligencia, conocimiento y capacidad humana.
Porque creo que ésa es la conversación que vale la pena sostener. No si podremos competir con máquinas cada vez más capaces ni cómo conservar a toda costa lo que antes hacíamos nosotros. La tecnología siempre ha transformado nuestras herramientas y las tareas que delegamos. Lo interesante ahora es preguntarnos qué queremos hacer con las capacidades que seguimos teniendo.
El futuro no empieza cuando llegamos a él. Lo estamos construyendo mientras observamos, preguntamos, compartimos conocimiento, tomamos decisiones e intentamos resolver los problemas que tenemos enfrente. La inteligencia artificial será parte de ese futuro. La pregunta que me interesa dejar sobre la mesa es qué parte queremos seguir construyendo nosotros.
*Consultora experta en Comunicación Estratégica e Impacto Socioambiental
