Epitafio de la humanidad
Podría darse la posibilidad de que la guerra traiga consigo la aceleración de la transición energética. Dependerá del juego político que los dirigentes hagan del cambio climático.
Por Juan Carlos Chávez Fernández
Nuestra existencia se está complicando: los efectos de la pandemia, la inflación mundial, la invasión a Ucrania, el incremento del precio del gas y del petróleo, las sanciones a Rusia, las cadenas de suministro sin recomponerse, desigualdad social, lucha política entre tiranías y democracias y una crisis climática galopante.
El pasado 27 de febrero, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) dio a conocer su Sixth Assessment Report, Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability, (https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2). En él reitera que el calentamiento de la temperatura global es debido a actividades humanas, proyecta su incremento e identifica estos riesgos: el aumento del nivel de los océanos, sequías, inundaciones y la frecuencia de olas de calor. El primero de estos reportes lo publicó en 1988 y el anterior, el quinto, en 2014.
Establece que “el cambio climático es una amenaza para el bienestar de la humanidad y la salud del planeta, y la adopción de medidas inmediatas puede asegurar nuestro futuro”.
Y resalta:
> Es necesario adoptar con urgencia medidas para hacer frente a los crecientes riesgos.
> Proteger y fortalecer la naturaleza es esencial para asegurar un futuro digno.
> Las ciudades son puntos críticos de impactos y riesgos, pero también una parte esencial de la solución.
> El margen de acción es cada vez más reducido.
Hoesung Lee, presidente del IPCC, manifestó: “Este informe entraña una seria advertencia sobre las consecuencias de la inacción”.
Según The Guardian, “el informe ha sido eclipsado, comprensiblemente, por la guerra en Ucrania y ha recibido menos atención de los políticos y de los medios de la que merecía”.
Incluso, se pregunta si la COP27, a celebrarse en noviembre en Egipto, se verá afectada por la guerra en Ucrania. Los precios del carbón se han disparado. Alemania busca disminuir su dependencia del gas ruso y acelerar su transición energética verde. Asimismo, el precio del petróleo ha llegado a niveles no vistos desde 2014.
De forma oportuna, el pasado 3 de marzo, la Agencia Internacional de Energía (IEA) emitió el documento A 10-Point Plan to Reduce the European Union’s Reliance on Russian Natural Gas (https://www.iea.org/reports/a-10-point-plan-to-reduce-the-european-union...).
Podría darse la posibilidad de que la guerra traiga consigo la aceleración de la transición energética. Dependerá del juego político que los dirigentes hagan del cambio climático, pues la crisis climática se ha convertido en una herramienta de poder con efecto mediático sobre los votantes.
Por otro lado, mucho ánimo nos da este éxito de la convivencia humana. El 2 de marzo pasado, la United Nations Environment Assembly (UNEA), durante su quinta sesión, UNEA-5 (https://www.unep.org/environmentassembly) (28 febrero al 2 marzo, Nairobi) acordó una resolución histórica para poner fin a la contaminación del plástico y forjar un acuerdo internacional legalmente vinculante para 2024.
La producción actual de plástico se estima en 400 millones de ton/año, cifra que podría duplicarse para 2040.
Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), lo calificó como el acuerdo ambiental multilateral internacional más importante desde el acuerdo climático de París.
La incertidumbre sobre nuestro futuro se mantiene. Aunque hay multitud de avances tecnológicos hacia las energías limpias, la única clara transición con fecha de implementación es la de los coches eléctricos. Sin con ello tener resuelto todavía la proveeduría limpia de sus insumos y el reciclaje de sus desechos.
Lo cierto al día de hoy es que no lograremos sobrevivir si seguimos como vamos.
Así las cosas, compañeros australianos decidieron erigir el cenotafio de la humanidad.
En diciembre de 2021 se anunció el proyecto Earth Black Box (https://www.earthsblackbox.com), una gran caja de acero con almacenamiento de baterías y paneles solares, ubicada en Tasmania. De forma continua registrará y almacenará toda la información relativa al cambio climático. La idea es de Glue Society, Clemenger BBDO e investigadores de la Universidad de Tasmania. Conectada a internet, guardará medidas de los océanos, temperaturas, CO2 en atmósfera, cambios de uso de la tierra, crecimiento poblacional, consumo de energía, e incluso publicaciones en redes sociales sobre el tema ambiental. Su construcción se terminará en 2022.
Queda pendiente escribir nuestro epitafio.
