“¿En vez de?” “Además de”
Por Santiago García Álvarez* Entre los factores críticos que orientaron el voto electoral en las pasadas elecciones se encuentran la corrupción, la desigualdad y la pobreza. En el contexto actual de cambio de gobierno se espera que el nuevo Poder Ejecutivo impulse ...
Por Santiago García Álvarez*
Entre los factores críticos que orientaron el voto electoral en las pasadas elecciones se encuentran la corrupción, la desigualdad y la pobreza. En el contexto actual de cambio de gobierno se espera que el nuevo Poder Ejecutivo impulse acciones que erradiquen estos males. Por otra parte, el ya instalado y hasta ahora polémico Poder Legislativo tendría que proporcionar un marco jurídico que facilite lo anterior. Las políticas públicas que se generen en el corto plazo serán fundamentales para el futuro del país.
En este marco de toma de decisiones puede prevalecer una lógica disyuntiva que privilegie algunos aspectos en detrimento de otros. Es por ello que se estima deseable encontrar soluciones integradoras, con altos componentes de síntesis, que favorezcan las líneas estratégicas sin afectar otros aspectos. Se trata de la lógica “además de”, que no siempre es posible, pero cuando se consigue suele dar mejores dividendos. Muchos países lo han conseguido a través de políticas integradoras que han garantizado estabilidad y sensatez en distintos periodos políticos.
Lamentablemente existen otros casos que han tomado posiciones extremas, de distintas ideologías, favoreciendo una lógica de “en vez de”, con resultados desalentadores.
No cabe duda de que la corrupción es un problema en que el consenso por su combate es prácticamente unánime. Al debatirse la decisión sobre el nuevo aeropuerto en Texcoco, quienes han optado por su suspensión han esgrimido precisamente el argumento anticorrupción, en concreto, relacionado con la carencia de garantías éticas en el otorgamiento de contratos. Sin embargo, parece que estos argumentos han seguido la lógica excluyente del “en vez de”, pues no parece que se haya planteado algún mecanismo que a la par de eliminar el otorgamiento de contratos viciados favoreciera, al mismo tiempo, la continuación del proyecto.
Se habla mucho de proyectos sociales y de estrategias que buscan hacer frente a algunos problemas alarmantes. La activación de los “ninis”, el desarrollo de las zonas desfavorecidas, la atención a personas en pobreza extrema, etc. Da gusto y esperanza que un gobierno lo tome como prioridad, dadas las circunstancias de nuestro país. Da cuenta de un diagnóstico certero de la realidad. ¿No será posible, además de estos proyectos, seguir buscando mecanismos para apoyar la inversión extranjera y mantener un marco económico saludable para todos?
Otra situación que favorece la lógica excluyente en cuestión es el discurso dicotómico que divide a nuestra sociedad en “fifís” y “chairos”. Las clasificaciones sociales de este tipo, además de polarizar a la sociedad, etiquetan injustamente tanto para un lado como para el otro, favoreciendo un clima de desconfianza que conduce a la toma de decisiones pendulares, disyuntivas, alejadas de la lógica “además de”.
¿No existirán acaso soluciones que efectivamente cubran prioritariamente proyectos sociales pero que también permitan un aeropuerto moderno? ¿No será posible implementar mecanismos para atacar la corrupción y al mismo tiempo construir marcos que faciliten la inversión? ¿No habrá forma de buscar maneras de elevar el nivel de vida de las personas en situación de vulnerabilidad y al mismo tiempo proteger el ingreso de la clase media? Dicho desde otra perspectiva, ¿no será viable mantener la estabilidad macroeconómica de México, pero al mismo tiempo abatir la pobreza y evitar la desigualdad?
En la vida humana, y no sólo en los contextos políticos, es frecuente encontrarnos soluciones polarizadas, que buscan potenciar un aspecto en detrimento de otros. La realidad suele verse en términos maniqueos: elegir entre el blanco y el negro. Salvo algunas situaciones que son de naturaleza efectivamente disyuntiva, pero que son muy pocas, en general hace falta más pensamiento sintético e integrador. ¿No es posible, al menos en algunos casos, resolver un problema y al mismo tiempo mantener o mejorar lo que funciona bien? Funcionamos con frecuencia con la lógica de “en vez de”, “esto o lo otro”, cuando podríamos intentar una lógica de “además de”, “esto y lo otro”. No siempre es posible, pero me parece fundamental hacer el esfuerzo. En el contexto político actual no necesitamos posturas ideológicas ni decisiones únicamente basadas en posiciones políticas. Requerimos afán de servir y soluciones a los problemas. Ojalá sea el enfoque de la nueva administración.
*Rector del campus México de la Universidad Panamericana.
