El cambio, una oportunidad para mejorar
Por Jesús Sesma Suárez* Más allá de la legalidad, para que una elección se pueda considerar como legítima necesita de dos requisitos fundamentales: primero, que en ella haya participado más de la mitad de los ciudadanos y, segundo, que más de la mitad de esos ...
Por Jesús Sesma Suárez*
Más allá de la legalidad, para que una elección se pueda considerar como legítima necesita de dos requisitos fundamentales: primero, que en ella haya participado más de la mitad de los ciudadanos y, segundo, que más de la mitad de esos ciudadanos haya votado por el candidato ganador. Ambos requisitos los encontramos en la elección de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de México para el próximo sexenio.
Esto es el producto de la decisión que la mayoría de las y los mexicanos tomaron en las urnas el pasado 1 de julio y que podemos resumir en una sola palabra: cambio.
Este cambio, tal como ya lo había anunciado desde la época de las campañas electorales, va en serio y de manera profunda en la mayoría de las estructuras de gobierno que a lo largo de muchos años se habían levantado en el país en lo político, en lo económico y en lo social.
Desde mi punto de vista, este cambio no se trata de izquierda o de derecha, de liberales o de conservadores, sino de darle a la gente lo que verdaderamente necesita y que desde hace muchos años está pidiendo a gritos: seguridad, oportunidades, lucha contra la corrupción, igualdad y otras muchas cosas que le permitan volver a tener la posibilidad de vivir tranquilos y mejorar sus condiciones generales de vida para tener un mejor futuro.
Ante esta arrolladora realidad, Andrés Manuel López Obrador ha anunciado una serie de drásticas acciones que responden al mandato que mayoritariamente recibió de los ciudadanos. Medidas como la disminución en los salarios de los altos funcionarios del gobierno (incluido el suyo), la reducción del gasto en publicidad gubernamental y la eliminación del fuero para los políticos son sólo algunas de ellas.
Estas medidas quizá puedan ser las más mediáticas, pero no las únicas. De esta manera, nuestro próximo Presidente también se ha pronunciado por la terminación del uso de choferes, asesores y secretarios particulares, así como de los famosos viáticos y los viajes al extranjero, que sólo podrán realizar los secretarios de Estado.
Otra de las cosas que también ha llamado mucho la atención es que se acabará con los cientos de delegados de dependencias y entidades federales que actualmente existen en todos los estados de la República, mediante el nombramiento de un solo coordinador que representará y tomará las decisiones del gobierno federal en cada entidad federativa.
Todas estas importantes decisiones y otras tantas. como la de reubicar a las secretarías de Estado en el interior de la República para detonar mayor desarrollo en todas las regiones del país, tienen como objetivo llevar a la práctica una verdadera austeridad y luchar contra la corrupción en el gasto del gobierno y en el uso de los recursos públicos para encauzarlo a cubrir las necesidades más básicas de la sociedad mexicana.
Como ya lo había mencionado antes, nuestro próximo Presidente va en serio en todos estos planes, programas y acciones, y creo que merece no sólo nuestro voto de confianza sino, principalmente, el apoyo de todas y todos los mexicanos, incluidos los partidos políticos y las distintas organizaciones de la sociedad civil.
Sólo con unión es como lograremos enfrentar con éxito todos los problemas por los que atraviesa nuestro país y no hay tiempo que perder. Sé que muchos le temen al cambio o simplemente les molesta, pero debemos ser positivos y ver en ese cambio una oportunidad para mejorar como personas, como familia y como sociedad.
*Coordinador del GP del PVEM en la Cámara de Diputados
