Aprender en tiempos de covid-19
Por Fernando Aguirre La educación en tiempos de covid19 es todo un reto, no sólo para las autoridades de nuestro país, sino, además, para el mundo entero. Lo es también para nosotros como padres y, por supuesto, para nuestros hijos. En medio de esta insólita ...
Por Fernando Aguirre
La educación en tiempos de covid-19 es todo un reto, no sólo para las autoridades de nuestro país, sino, además, para el mundo entero. Lo es también para nosotros como padres y, por supuesto, para nuestros hijos. En medio de esta insólita pandemia, aprender de una forma poco convencional como es de manera virtual, es por demás un escenario al que nadie estaba preparado para ello, nunca antes nadie se había planteado o imaginado que el asistir de forma presencial a la escuela representara siquiera una condición de riesgo para la salud.
Thiago, casi 3 años, ingresa en este nuevo ciclo escolar 2020-2021 a primer año de preescolar. Lo hará de forma virtual, sin tener interacción con profesores y compañeros nuevos. Su primer acercamiento con la escuela, no será físico, sino a través de la pantalla de televisión o computadora, lo cual aplazará su proceso de socialización que es parte fundamental de su crecimiento. Resultará difícil mantener la atención de un niño a esa edad por más de media hora, y más aún cuando no se tenga la supervisión de un profesor capacitado para ello.
Paulo con 7 años y ganas de regresar a la escuela para ver a sus amigos, con quienes ha convivido en los últimos años, tendrá que esperar probablemente unos meses más. No hace falta darle mayores detalles del por qué aún no regresa a clases, pues ya sea por conversaciones familiares, la exposición a medios de comunicación o cualquier otro contacto con el tema, sabe que estamos viviendo una pandemia y que todos debemos permanecer en casa. Quizás presta una mayor atención a las clases en línea, pero habrá asignaturas que, forzosamente, necesite del experto para su mejor comprensión. Una clase en línea no debe extenderse por mucho tiempo, imposible la concentración efectiva para asimilar información y no aburrirse por estar delante de una pantalla.
En tan sólo estos dos ejemplos se refleja el reto que tiene ante sí una educación virtual que debe atender la particularidad de cada infante, ya sea por su edad, estado físico, condición social, lugar de residencia o alguna otra característica. De ahí, el gran reto que resulta para todos la educación de nuestros hijos en estos tiempos.
Regresar a la escuela de manera presencial sin que esto represente un riesgo para la propagación del covid-19 entre el alumnado, tiene en aprietos a todos los países. Por ejemplo, en China, epicentro de la pandemia, aparte de las medidas sanitarias y de distanciamiento social en las aulas, también se crearon alianzas entre el gobierno con el sector privado y la sociedad civil para reforzar las capacidades mediante recursos de aprendizaje suplementarios, a través de la difusión en directo en las redes sociales.
En España, el regreso a clases, que será en septiembre, se centró en los últimos días en alcanzar un acuerdo consensuado entre las comunidades. Se determinó que todos los niños mayores de seis años portarán cubrebocas en clase, además de las medidas sanitarias ya conocidas, como la toma de temperatura todos los días, el distanciamiento social, la ventilación prolongada de las aulas y los niños deberán lavarse las manos por lo menos cinco veces al día.
Por su parte, el gobierno de Francia decidió también apostar por iniciar clases en presencial para todos niveles, a partir del primero de septiembre. El cubrebocas será obligatorio en los niños mayores de 11 años. El cierre de una clase o de la escuela se aplicará si se presentan casos de covid-19.
Bolivia anunció hace un par de semanas que clausuraba el ciclo escolar por no garantizar el acceso a la educación virtual, sobre todo en el área rural. Ante este panorama, es altamente probable que para el próximo periodo se decida a la educación presencial.
De las acciones que se implementan en el mundo, ¿qué podemos aprender al respecto? Por el momento es difícil responder, puesto que cada país tiene sus propias fortalezas y complejidades. En el correr de los meses conoceremos las historias de éxito o fracaso, según las evaluaciones a las acciones implementadas.
Mientras los gobiernos deciden entre continuar con las clases virtuales o presenciales y reajustar los programas pedagógicos según lo permitan las condiciones de la pandemia, como padres de familia hay que involucrarse en la educación de nuestros hijos. En efecto, las responsabilidades profesionales, necesidades o condiciones de cada familia determinan también el tiempo que se le puede brindar o no a los hijos en atender y supervisar su aprendizaje, pero es tiempo de esforzarnos en favor de ellos, de nadie más será la responsabilidad que el día de mañana estén preparados para enfrentar los nuevos retos que vendrán.
El covid-19 llegó para quedarse, afirman por doquier, acostumbrémonos a que, mientras no haya cura o vacuna, la educación presencial será rehén de la pandemia. Por consecuencia, el mejoramiento y acceso a las clases en línea debe ser una prioridad hoy en la política educativa de cualquier país.
