La lucha contra la tortura en México va en serio

 La parte más importante radica en crear medidas específicas para garantizar los derechos de las víctimas.

Por Jesús Sesma Suárez*

La prohibición de la tortura fue incluida por primera vez en un documento internacional mediante la Declaración Universal de Derechos Humanos. A dicho instrumento le siguieron otros como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que se aprobó en 1950, y la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas de 1984.

Como se puede observar, la lucha contra la tortura ha sido permanente desde mediados del siglo pasado, por lo que la aprobación que se dio ayer en la Cámara de Diputados de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, representa un gran logro en la materia para nuestro país.

La aprobación de esta Ley no se dio de manera aislada. Con ella también se aprobaron modificaciones a otras leyes de suma importancia como el Código Penal Federal, la Ley de la Comisión de Derechos Humanos, la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Ley de Extradición Internacional, todo con el objeto de darle a nuestras autoridades los elementos necesarios para combatirla y a la sociedad, la seguridad y tranquilidad que se merece.

El objetivo es contundente y consiste en establecer de una manera clara, las responsabilidades con las que contará cada autoridad federal, estatal y municipal para prevenir, investigar, juzgar y sancionar los delitos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Pero no solo. También se establecen los delitos que se relacionan con la tortura, así como las reglas generales para su investigación, procesamiento y sanción.

No obstante todos estos grandes avances, creo que la parte más importante radica en el hecho de crear medidas específicas de atención, ayuda, asistencia, protección integral y reparación del daño para garantizar los derechos de las víctimas.

En la aprobación de todas estas leyes participaron activamente todos los grupos parlamentarios, pero, sobre todo, se contó con la colaboración de diversos organismos nacionales e internacionales de protección a los derechos humanos, lo cual no sólo enriqueció el contenido de la reforma, sino que además le dio la posibilidad de ajustarse a lo que se está haciendo en todo el mundo en contra de la tortura.

Recordemos que en materia de derechos humanos, para combatir la tortura se debe cumplir con tres aspectos: la prevención; el cumplimiento y la sanción, y la reparación. Los tres están incluidos en las leyes que ayer se aprobaron, pero el compromiso de todos para impedir los actos de tortura, será el elemento principal para combatirla.

El propio exrelator especial sobre la tortura de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas calificó a la tortura como la más íntima de las violaciones de derechos humanos, puesto que tiene lugar en el aislamiento y, muy a menudo, la aplica un torturador al que la víctima nunca llega a conocer. Por eso creo que nuestro país se encuentra en la ruta correcta.

Con estas nuevas herramientas se demuestra que en México la lucha contra la tortura va en serio y que de ahora en adelante se fomentará de manera decidida su denuncia, se fortalecerá la investigación y se hará rendir cuentas a los responsables sin dejar a las víctimas desprotegidas, además de apoyarlas en su recuperación.

                *Coordinador del GP del PVEM en la Cámara de Diputados.

Temas: