Brasil
La situación económica provocó que más de un millón 800 mil personas salieran a las calles en 74 ciudades de ese país.
Por max cortázar*
El pasado fin de semana, los brasileños salieron a las calles para pedir la renuncia de su presidenta Dilma Rousseff. La situación económica en ese país provocó que más de un millón 800 mil personas protestaran en 74 ciudades de Brasil.
Y es que lo ocurrido en Petrobras, desde el inicio de la campaña de reelección de Dilma, cuando se reveló el fraude dentro de la empresa que involucraba a funcionarios y al propio partido que Rousseff representa, ha puesto en entredicho al gobierno.
La malversación de más de 4 mil millones de dólares a cuentas personales de funcionarios —sumada a la caída en los precios del petróleo— ha endeudado a esta empresa, y puede detener la economía del país.
Así, Dilma se ve obligada a hablar con claridad de lo que pasa en Petrobras, explicar cómo su gobierno y partido estuvieron involucrados para poder reposicionarse, así como tomar medidas para atender a las voces de más de dos millones de brasileños que piden cambiar el rumbo.
El contexto internacional es por demás complicado y el progreso de Brasil puede estar en riesgo. Rousseff tiene que tomar una decisión que favorezca a la población, analizar sus peticiones y responderles con nuevas propuestas.
Durante la última década, Brasil ha perdido empuje por políticas y decisiones pasadas; de ser el ejemplo de Latinoamérica y el referente de progreso, hoy se debate su futuro. Hasta el momento se puede esperar que las protestas sigan, será cuestión también de esperar un repunte.
*Diputado del PAN. max.cortazar@gimm.com.mx
