Los placeres cotidianos

Alejandro Dumas es siempre un refugio al que se puede volver con la seguridad de no sentirse nunca defraudado.

Seamos serios, hay series muy serias...

Admiro a Alfonso Cuarón, como director y como persona, es un mexicano exitoso y se lo trabaja a fondo. Es un señor de mi edad poco más o menos y, sabe un montón de cine. No soy su amigo, no tengo su teléfono y sólo coincidí una vez con él en un restaurante. Él estaba con Guillermo Arriaga y yo con mi hijo, que estudiaba cine en aquel entonces, platicamos hasta la madrugada, y tengo aquellas horas instaladas en el lado bonito de mi memoria.

Hasta hace un par de días, hablar bien de Cuarón implicaba discutir un poquito con mi Unagi, particularmente si menciono Roma. Cuando la vimos, yo presencié una obra de arte suprema que me emocionó hasta los tuétanos y ella vio una película aburrida y lenta, con abuso de cacas de perros.

Ahora andamos al revés, empezamos a ver su serie en Apple TV, Disclaimer, que significa desprecio; a mí me parece pretenciosa, forzadamente rara y con una ambición intelectual que no cumple y se me queda en un bodrio ininteligible. Con unos diálogos que pretenden ser filosóficos y son sólo un rollo baratito. Ya sólo el hecho de que narre una voz en off lo que ya estamos viendo en la pantalla me hace pensar que hacen honor al nombre y desprecian, al menos, la inteligencia de quien la ve. Para meterse en el uso de la segunda persona, se necesita ser muy atrevido y casi nunca funciona contar una historia desde ese punto de vista.

El elenco es soberbio y, a mi gusto, poco aprovechado. No me encanta Cate Blanchett, que está bien como siempre, pero no excelsa, Kevin Kline hace un papel de viejo un poquito ridículo y Sacha Baron Cohen sobreactuado todo el tiempo.

La trama te lleva y te trae en el tiempo y en las historias y me está dando una flojera que parecen dos, sin embargo, a mi compañera le parece una joya y se atrevió a decirme con su característica retranca: “Quizá no la estés entendiendo”. 

¡Qué azules los tiene mi nena!, menos mal que sonríe y apacigua las aguas para que acabemos riendo los dos.

Para chulada, La Maison, una serie francesa preciosa, trata de un par de familias en la cumbre del negocio de la moda y la alta costura; con una fotografía deslumbrante, actuaciones de primera línea, locaciones impresionantes.

Nos muestran con descaro cómo viven los millonarios europeos; más allá de las sufridas circunstancias que atraviesan por celos, envidias, viejos rencores y problemas íntimos de toda índole, las casas son una gozada, París es hermoso como siempre y la isla en Bretaña es una locura irreal. Si tuviera que ponerle una pega, me parece que se pasa un poquito en el territorio de la inclusión forzosa y en la serie tenemos exceso, hay orientales, árabes, indios, europeos, subsaharianos, vamos, un caleidoscopio surtido y muy variado, lo mismo sucede en lo sexual, homo-hetero y bi, también en esas preferencias hay para todos los gustos. La trama está buenísima y está producida con mucho dinero y se nota.

Hablando de producciones francesas, el sábado fuimos al cine y vimos El Conde de Montecristo, leí ese libro hace 50 años, fue lo primero que conocí de Alejandro Dumas y me encantó. Es la historia de una venganza, dicho así, aunque es cierto, se queda en poco, a mi parecer, el libro es soberbio, pero la película no desmerece. Plagada de belleza: los enclaves, los paisajes y las personas, hay una abundancia de hermosura y las casi tres horas que dura se van sin sentirlas. No sé exactamente cuántas versiones se habrán hecho ya de esta novela, tanto en cine como en televisión, pero apostaría que, aunque a mí ya no me toque verla, vendrán más en el futuro. Dumas es un narrador superior y sus obras no envejecen, El Conde de Montecristo, Los tres Mosqueteros, El tulipán negro, La reina Margot y más. A veces me da por releer clásicos y Dumas es siempre un refugio al que se puede volver con la seguridad de no sentirse nunca defraudado. No he conseguido la novela del premio Planeta, Victoria, pero ya me relajé, la leeré cuando la encuentre. Bonito miércoles.

Temas:

    X