Los placeres cotidianos
Vibra futbol en las televisiones del mundo, se nos llenan las ondas de la belleza y el arte que le pueda caber a una pelota.
¡Domingo redondo!
Es 14 de julio y los franceses celebran el Día de la Bastilla; hasta ahí les llega su alegría. Este año, de no haber sido por Lamine Yamal, Nico Williams, Carvajal, Cucurella y compañía, estarían además disfrutando la final de la Eurocopa. Lo siento, mis franchutes adorados, hijos del cruasán y de la madalena, les tocó sufrir y están fuera. Verán la final como yo, desde el sofá. Mi corazón está con España contra la ruda Inglaterra; si se impone el futbol, la copa se irá para la península ibérica. El equipo es más joven, pero también más técnico; quizá con menos poder físico, aunque lo tienen, y el doble o el triple de talento. Va a estar buenísimo el partido. El domingo promete, viene movidito; empezaremos, La Unagi y su servidor, madrugando en demasía para que nos rindan las horas y así cumplir con tantas actividades. Se hará lo que se pueda.
Arrancaremos con Alcaraz, que se me antoja para hacer doblete en Londres, ya chale con tanto Djokovic. Allí mismo, a continuación, la final de dobles, que me huele a tequilas con Giuliana y Santiago. Seguro se me escapará un “¡Viva México, cabrones!”. Seguiremos después, dándole un meneo al cuerpo para que se espabile, refrescar las neuronas y dulcificar los pensamientos, con un paseíto de diez kilómetros. Luego, como niños buenos, nos toca el cuidado personal y los mimos, un masajito relajante y una buena pedicura. No se puede ser más fifí.
Ya hablé a City Market para poner la mesita de la sala a tutiplén de botana: quesitos variados, un bellotero, mortadela con pistaches, fuet de cabrales, chorizo ibérico y un buen salchichón. No faltará un vermut o algo más rudo, quizá un negroni, o me calo lo castizo y me suavizo el pecho con un amontillado. Panes, melvas y focaccias, aceitunas, espárragos y una latita de foie. De plato fuerte, un arroz negro con calamares. Mojadito todo con un 3V de Casa Madero. Por cierto, qué bueno está este vino. A esto me refiero cuando hablo de los placeres cotidianos. Será un día de pareja, todo el numerito nada más para pasar la tarde en casa. La Unagi se va a encargar de los postres para que no me falte el helado de mango con chamoy.
La tarde llegará apacible, contamos con que gane España, con sobremesa tranquila comentando la Eurocopa, los pormenores de la entrega del trofeo y otros chismes; abriéndole boca al siguiente encuentro, ahí se viene el dios Messi. Vibra futbol en las televisiones del mundo, se nos llenan las ondas de la belleza y el arte que le pueda caber a una pelota; se va a iluminar mi sala con un par de jugadas maestras. Y eso que ya está mayor. Lo siento por los colombianos, pero le voy a Lio; dije bien, le voy más a Lio que a Argentina. Aunque me gusta el tango.
En medio de toda esta cumbia vital, me he de guardar un momentito para darle un beso de caramelo a mi novia. A ella y a mí se nos pasó anotar qué día empezamos a querernos más de lo autorizado, aquel en que rebasamos las cuentas amorosas, y para recordar la efeméride decidimos poner cualquier fecha. Nada que ver con los galos, nos gustó porque es verano, a 17 días de su cumple, en medio de los calores. Creo, pero no estoy seguro, que el 14 de julio de hace tres años, ella, rodilla en tierra, me planteó que fuera su novio. Yo no supe negarme, se me alteró la amígdala y estoy desde ese día viviendo agradecido, pleno y enamorado.
En algún momento debo hablarles de libros y por más que se me sature el día, habré de hacerme un huequito para regalarme unas páginas de esta belleza que ya va en su duodécima edición. Una historia que me desborda y me fascina: lean cuando puedan Un amor, es un privilegio. Descubrirán una literatura que abraza y enriquece. Ahora que ya terminé mi maestría y puedo leer sin presión académica, esta novela es un diamante. Con el orgullo añadido de que Sara Mesa, su autora, fue mi profesora. Disfruten de tanta energía o de una hueva suculenta. Tengan su domingo redondo y, por favor, sean felices.
