Los placeres cotidianos

Toda esa faceta de sueños me agrada porque suele generar felicidad y emociones en los más inocentes.

FELIZ NAVIDAD

 

Para ser ateo soy muy condescendiente con esta parte religiosa; si bien, la cuaresma y la vigilia, la confesión y toda esa parte gris de la doctrina cristiana me da mucha pereza; la musulmana me aterroriza por su vertiente fanática y la judía me resulta un poquito sobrada por esa pretensión de pueblo elegido. La Navidad, sin embargo, tiene un componente festivo y hace flotar en el aire un ambiente de reconciliación. Por momentos, todos somos mejores personas y se nos redoblan las facultades para repartir abrazos, buenos deseos y lindas intenciones. Esa parte me chifla. Me gusta mucho también el mundo de fantasía que se genera alrededor de los niños, Papá Noel, Los Reyes Magos, los duendes, los renos, el árbol, toda esa faceta de sueños me agrada porque suele generar felicidad y emociones en los más inocentes. Como también las costumbres gastronómicas, donde los excesos se perdonan con los propósitos de salud y ayunos para el nuevo año, en fin, que esa parte es dulce y la disfruto.

Final de año, cierre de ciclo impuesto por el calendario, incita al balance y a los planes de futuro, pone sobre la conciencia de cada cual el deseo, propósitos y promesas con la clara consigna de mejorar y ya sólo en ese ejercicio, hay una buena parte de regocijo. Querer ser mejor persona es el primer paso.

El mundo anda loco, la situación mexicana es deplorable, el gobierno no da una señal de rectificación y cordura, el retroceso es manifiesto, vivimos un momento muy complicado. La mentira sobrevuela el almanaque cada mañana y la corrupción, la inseguridad nos petrifica con muertos y desaparecidos en cantidades de tragedia, la falta de certeza jurídica, el desempleo, la pobreza, la poca inversión y crecimiento. El populismo manifiesto colgado del zurrón de las promesas, las obras faraónicas sin sentido ni utilidad y, las falacias, simplemente ya no se sostienen, lo peor, que creo que, aun así, ganarán de nuevo y seguirán desmadrando todo, será una elección de Estado, 40 o 50 millones de mexicanos prefieren su limosna que la oportunidad de mejores trabajos y… la oposición, tampoco hila fino ni Xóchitl es la panacea y, no tuvieron a nadie a quien proponer con mejores credenciales. En fin, que cierra el año mal y de malas.

El mundo anda a bofetadas por todas las esquinas, muchas guerras al mismo tiempo Ucrania, Rusia, Israel, Palestina. Y los populismos entrando como cuchillos en mantequilla en democracias que parecían sólidas y avanzadas, basta mirar a España, un simple ejercicio matemático en el tablero parlamentario y, lo nunca visto, los siete votos de un delincuente prófugo de la justicia ponen al Reino de cabeza, al “sanchísmo”, maquiavélico y sinvergüenza se le pone todo a punto para dar un golpe de Estado desde el propio gobierno; una locura.

Por eso siempre hay que encontrar algún escape para relajar tanta mala uva y, hablando de uvas, mejoran nuestros vinos, el M de María tinto es un bombón, sublime. Valle de Guadalupe crece y se supera, hoy se mide al tú por tú con la Rioja o Ribera del Duero. En Querétaro están haciendo espumosos a la altura de Champagne y eso se agradece. Los mezcales en revolución creativa se suben al escenario y nos regalan ese toque ahumado que enloquece y, lo más propio, cada año tomamos mejores tequilas. Hace ocho días estuve en el Mercado de San Juan, un paraíso para los gourmets, desde un Jabugo cinco jotas al más fino de los patés, patas de cangrejo o almeja generosa. Conocí a don Juan con sus 98 años vendiendo cabezas de ajo impresionantes y yo, comiendo insectos y tomando un mezcal con alacrán incluido, y una cerveza de Tepito, mientras La Unagi se refugiaba platicando con Sharo, qué personaje, dueña de la barra de manjares, qué dulzura de escuincla, además de mis escarabajos y hormigas chicatanas nos preparó una tabla de quesos al más puro estilo de Les Grands Buffets de Narbonne. Celebremos, abracémonos llenos de amor, hoy es Nochebuena y mañana Navidad. Gracias por leerme todo este 2023 que ya se nos va. ¡Felicidades!

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