Los placeres cotidianos / 31 de julio de 2024

Que París es divino y que el Sena es un gran marco para fiestas coloristas, nunca estuvo en entredicho.

¡Hapiberdi!

Perdonarán mis cuatro lectores la fanática personalización del inicio de este artículo; les cuento, hoy es el cumpleaños de mi Unagi y me da por ponerme intenso y, se me barren las cuerdas de los tornillos laborales, me invade el sentir romántico, se me nublan las entendederas, mezclo churras con merinas y en pleno texto profesional para mi columna, se me cuelan los amores y las bendiciones para esta hermosa mujer que, quizá por irresponsable, decidió jugársela conmigo y así andamos que bebemos los vientos por abrazarnos y querernos con la venia del respetable. Te quiero, mi nena. Feliz cumpleaños.

Dicho lo anterior, trataré de ser coherente con las fechas y darle un barniz amoroso a lo que acontece. Que, si los franceses son muy suyos y nos obsequian una clase de historia, nos ponen a cantar a la cabeza de una reina, esto frente a los reyes invitados. Y Juana de Arco vuela a caballo; y Zidane se mete al metro y, que le dan margen a Snoop Dogg para que lleve la antorcha, ejemplo de salud para los jóvenes; seguro que si se le apagaba, ése sí tendría un encendedor. Y se viene la polémica porque dizque ofenden a Cristo y se justifican con Baco y yo me acuerdo de Juanga: Baco o Jesús, qué más da si es burla chunga… pero ¿qué necesidad? Es más fácil meterse con el nuestro porque es más razonable. Un chistecito al profeta y les acribillan las revistas, o las calles o un estadio. Dios nos libre, ya sea el nuestro o Alá. Que dicen que es la agenda de 2030 y que nos harán incluyentes a fuerza, con elles y vosotres. Por una minoría que, siendo optimista, es el 8% de la población, se lleva las palmas al baile y nos condiciona el evento. Pues no, quiero reivindicar que soy heterosexual, blanco y clasemediero y que no tengo nada en contra de lo que cada cual se lleve al lecho, siempre que sea mayorcito y con la debida anuencia; hasta ahí bien, ahora, de eso a que me los pongan hasta en la sopa y que le muestren el huevito kínder a los menores presentes ya me parece fuera de lo aceptable. Que París es divino, que el Sena es un gran marco para fiestas coloristas y que son dueños los paisanos de Napoleón de una cultura vastísima, eso nunca estuvo en entredicho.

Y ahora voy con Maduro, que ese señor es un desgraciado, no tengo la menor duda. Que es un dictadorzuelo de baja estofa y nula entelequia, tampoco tiene vuelta. Que robó las elecciones con el agravante de haberlo anunciado antes de celebrar los comicios, eso es un descaro. Para que vengan los cuatro memos de siempre a darle reconocimiento a un flagrante fraude de ley. Pobrecita Venezuela y que tristes son sus aliados. La solidaridad debe estar con el pueblo. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. O como diría mi madre, “te digo hija, entiéndeme nuera”. Es penoso que nuestro gobierno no se haya manifestado en favor de la gente y se coman con tal cinismo la respuesta mal orquestada del Consejo Nacional Electoral. Con perdón: qué pinche asco.

Y luego hablaremos de medallas y de deportistas y del pobre apoyo de nuestros atletas, basta ver la indumentaria, que poco cerebro tiene quien se colgó del Ángel como símbolo nacional y ya, ya cansa tanto rosa. Mira que no habrá de dónde, pocos países tienen tanto que contarle al mundo, tanta historia y tanta esencia. Se gana la primera de bronce en tiro con arco y se la pone el gobierno, en pleno sin el más mínimo rescoldo, y ya cayó la segunda con una mexicana e inglesita guadalupana nunca había oído hablar de ella, Prisca Awiti. ¡Viva México, cabrones!, awiwi. Aunque

se les pierda una flecha y la paguen de sus bolsillos. ¿Quieren que les cuente de Ana Guevara? No, mejor ahí la dejamos.

Es miércoles, brindaré por mi Unagi del alma pidiéndole al Universo su salud y su templanza para que me soporte cincuenta años más. Felicidades de nuevo. Hay un libro para recomendarles, una novelita romántica con un toquecito erótico Mírame y bésame de Megan Maxwell, perfecta para la playa o al ladito de la alberca con una piña colada. Feliz miércoles, sean felices.

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