Los placeres cotidianos / 20 de agosto de 2023
Qué chula se pone la vida cuando le da por apuntar hacia lo alto y nos colma de sus regalos naturales. Perdonen mi necedad, pero estoy muy contento.
RODEADO DE ALEGRÍA… UNA MÁS
Mi nuera Violeta, mi ilustre tampiqueña, viene y me dice, así, sin anestesia ni pista previa, que está esperando a mi nieta. Yo, me sublevo y me vuelo, se me llenan los ojos de emoción, se me inunda el corazón de dicha y me pongo como fanático a agradecerle a la vida tanta bendición. Mike, que además de ser mi hijo es mi best friend se me emociona al teléfono y lloramos como dos magdalenas celebrando resurrecciones. Qué hermoso es lo bello, qué bonito es lo bonito, qué chula se pone la vida cuando le da por apuntar hacia lo alto y nos colma de sus regalos naturales. Perdonen mi necedad, pero estoy muy contento.
En los tiempos que corren, algunos creen que es mal momento para procrear, será que yo soy un optimista en grado supino, pero me parece que es el mejor de los tiempos posibles, más allá del devaneo filosófico, porque el momento posible es siempre el que hay, más allá, les digo, me parece una coyuntura excepcional. Los padres son jóvenes, pero maduros, el abuelo aun aguantará algún fin de semana de canguro cuidador y juro que despertaré ese espíritu de echar a perder y malcriar que le tengo reservado a esta criaturita y a sus dos primos que ya me traen en desfile de ilusiones. La nena será Sara o Sarah o Noa, lo más seguro es que sea Noa, pero poco derecho tengo a opinar, vaya por delante que me afecta poco el nombre, porque ya nace amada, llámese como se llame. Perdonen mi terquedad, estoy muy contento.
Este tiempo es el más idóneo porque el mundo nunca estuvo mejor, es de amargados verle distintas aristas, nunca hubo tanto avance en la medicina, en lo tecnológico, en la calidad de vida, en la esperanza de vivir un madral de años con buena salud, y por otra parte guerras, conflictos, broncas y sinsabores los ha habido siempre, antes más, porque éramos más brutos, aunque se supieran menos las tragedias porque las comunicaciones eran más lentas y cortas. Una mexicana de hoy, de clase media, si nace sana, como todo parece indicar, tendrá oportunidades de crecer y desarrollarse en un ambiente de cariño, rodeada de amor y comodidades, con buena escuela, desde luego no las de Obrador y sus comunistas de turno; buenos hospitales, tampoco los de mentiritas de Dinamarca que ofrece el Presidente y sus escaseces de medicinas y doctores. Esta mexicana nacerá en un país libre, donde podrá pensar como mejor le plazca y ejercer su sexualidad en absoluta libertad, aunque por respeto a su abuelo y a la lengua de Cervantes no se le ocurra hablar de todes y nosotres. Vivirá en un país donde habrá que cuidarla mucho, porque la seguridad es chafa, pero con un poquito de suerte, será parte de una generación más despierta y con más ganas de quejarse y hacerla de tos. Ése es precisamente el más grave de los problemas de nuestro pueblo actual, aquí aceptamos como borregos y no nos quejamos, confío en que mi nieta, no tenga que asumir sumisiones, por miedo o por adoctrinamiento. Llorará a pulmón batiente al nacer y se quejará con razones y argumentos cuando sea mayorcita.
Lo mejor está siempre adelante, lo mejor está siempre por venir, en eso confío, porque soy soñador, pero también porque soy realista y el mundo viene mejorando desde hace millones de años, de no ser así, como apuntaba el premio nobel Camilo José Cela: “Si nuestros hijos no nos superasen, seguiríamos viviendo en las cavernas”. Miguel es mucho más brillante que yo, más chingón, con una inteligencia emocional que me supera; deseo de corazón que su hija, Sara o Noa, como acabe llamándose, haga lo mismo con él. Es la manera de avanzar, es la fórmula de la escalera, de subir peldaño a peldaño, generación tras generación. Que yo no haya superado a mi padre, fue por muy poquito, pero, además, representa la excepción que confirma la regla. Felicidades a mi nuera y a mi hijo, felicidades a todos en la familia, a mis consuegros y a los demás que se alegran con nuestra alegría. Felicidades a mi pequeñita… bienvenida a mi corazón. Bonito domingo.
