Los placeres cotidianos / 13 de marzo

El cine y yo no tenemos nada en común, si acaso, a mí me afectan dos cosas: me gusta y me cuesta

¡SOY POCO OBJETIVO CON LOS OSCAR!

Estoy un poquito decepcionado, es injusto decir eso, al fin y al cabo, quién soy yo para decepcionarme por una entrega de premios de una academia que nada tiene que ver con mi vida. El cine y yo no tenemos nada en común, si acaso, a mí me afectan dos cosas: me gusta y me cuesta. La

Unagi, que es mi compañera favorita en estos menesteres, no siempre está de acuerdo con mis valoraciones. Pero vamos frecuentemente y lo disfrutamos mucho. Eso es bueno, cada uno tiene sus gustos y las diferencias dan margen al debate y a la discusión, lo que lleva forzosamente al aprendizaje. Ojalá no se enfade por este comentario, ella ya tenía este vicio, cierto, pero ahora lo ha incrementado, pulido y perfeccionado. Tiene muy desarrollado el sentido del gusto, es culta, de buena memoria, lectora voraz, es pensante, con ojo crítico y exigente. Cualidades todas que la hacen apreciar el arte desde ángulos que van mucho más allá que la mirada de los superhéroes, las grandes estrellas y producciones soportadas sólo a golpe de presupuesto o tecnología. Ella puede, sabe emocionarse y arrobarse en películas de corte intimista, en cine de autor o de denuncia. Este año pasado estuvimos de plácemes, vimos más de 30 cintas gloriosas, mucho y buen cine. Ni la huelga de escritores ni la salida de la pandemia hicieron mella en lo que resultó ser un año magnífico para el cine en general. Para mí, por encima de la opinión de la academia, lo mejor del año fue Poor Things. Por eso me enfadé el domingo cuando sólo le dieron cuatro estatuillas. Les contaré un poquito mi dolor…

Poor Things está basada en una novela de Alasdair Gray, publicada en 1992. La historia combina magistralmente sátira, fantasía y romance. Situada en la Escocia victoriana cuenta las vicisitudes del doctor Archibald McCandless, un cirujano respetado, y Bella Baxter, una joven hermosa

y misteriosa.

La trama se despliega cuando el doctor McCandless rescata el cuerpo sin vida de Bella del río Clyde y, con la ayuda de su colega, el doctor Godwin Baxter, la revive utilizando técnicas experimentales de reanimación. Pone en el cuerpo de Bella el cerebro de su bebé y así es como vemos esta extraña simbiosis. A medida que Bella recupera la conciencia, conforme va creciendo mentalmente se da cuenta de que ha sido transformada en una mujer completamente nueva, dotada de inteligencia y belleza excepcionales.

La narrativa, con dosis de humor negro y crítica social, aborda temas como el poder, la ética médica, el feminismo y la identidad.

Ahora, hacemos una pausa de la novela, tomamos este coctel y lo llevamos al cine.

Yorgos Lanthimos recrea una ambientación mágica y se cuelga de la excelencia actoral de Emma Stone, que fue galardonada con el Oscar a mejor actriz. Eso sólo como arranque. La película es hermosa visualmente, es original, es atrevida, rompedora, inteligente y ya, me doy cuenta que cuando algo me encanta me pongo muy espeso y ésta me encantó. Perdón.

Para mí Poor things fue la mejor película en un año de muchas y muy buenas cintas. De ahí mi pequeña decepción del domingo. Me encantó Oppeheimer, claro, también disfruté Los asesinos de la Luna, Scorsese es siempre un genio. La sociedad de la nieve, cruda y hermosa, por más que el tema haya sido ya hasta manoseado. Zona de interés, una historia estremecedora donde el oído se vuelve clave en una narración agónica, sin imágenes terribles. Vidas pasadas, un poema dulce, tres personalidades que atraviesan la vida de manera cándida con sus encuentros desencuentros. No me gustó Barbie, me pareció sobrevalorada. Descubrí un nuevo cuento de navidad con The Holdovers, brutal la actuación de la cocinera, Da’Vine Joy Randolph. Me reí en American fiction, la ironía del éxito de lo cutre, una paradoja perfecta. Pero, luego, me entusiasmé con la Anatomía de una caída y, para mí, mucho más que la excelente actuación de Sandra Hüller, yo me enamoré del fiscal, del niño y del perro. Es miércoles, hoy voy a una comida con Santiago Taboada, a ver qué promete. Ya les contaré.

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