De política y cosas más sucias

En EU, llevarán a la Casa Blanca a un delincuente confeso.

NO PARES, SIGUE, SIGUE...

Hace ya algunos ayeres mi compadre favorito, con plena intención jubilosa, se servía sus tequilas cantando y bailando un pedazo de la canción El tiburón. La verdad, se atornillaba al estribillo y se ponía unos pelotazos inmensos, a golpe de: No pares, sigue, sigue, no pares, sigue, sigue. Y ésa, exactamente es mi premisa vital después de este martes rojo y funesto. Se cumplían 34 años de la muerte de mi padre, empecé el día con un recuerdo del gran jefe, pasé por el cedazo de mi memoria muchos conceptos de vida que de él aprendí. Le dediqué un pensamiento profundo, con el egoísmo acelerado de ser consciente de que me favorezco a mí mismo con ese recuerdo, él ya no necesita estímulos, mi padre está muerto desde hace más de tres décadas. Algo habrá hecho bien don Miguel para que lo siga recordando tanta gente, con tanto amor y tanto respeto. Ése fue mi primer: no pares, sigue, sigue. Para recordarlo por siempre.

Luego me invadió el desánimo, nos faltó un voto, sospechosamente un solo voto para que la SCJN pusiera un freno, aunque fuera momentáneo, a esta irrazonable ley aprobada sin filtrar, sin pensar, sin sopesar el daño, colgada del revanchismo, el oportunismo y la mala leche, una muestra de lo que estos legisladores están dispuestos a hacer para partirnos la crisma. Las tragedias del día apenitas comenzaban, un exultante Trump vapuleaba a Kamala y el populismo más rancio y necio se ponía las botas en el país más poderoso del mundo. ¡Caramba!, pensé, no somos los únicos tarados, también nuestros vecinos se las gastan rudas. Llevar a la Casa Blanca a un delincuente confeso, juzgado y sentenciado. Un misógino abusador, simplemente no puedo entenderlo. Discúlpenme, me queda grande la comprensión de la política, la nuestra, la gringa y la de todo el mundo; por eso cada vez la pelo menos. Entré en modo depresivo y con mi tristeza me fui a cenar con Abel, él también acusaba el golpe, lloramos juntos, cada tequila nos bajaba más amargo con una leída a la actualización de los datos de las elecciones. Cuando todo estaba perdido, fui yo quien cantó: No pares, sigue, sigue. Y de ahí me colgué para no tirar la toalla. Estas circunstancias escapan a mi círculo de control, no puedo hacer nada ni por la ley judicial aquí ni por la inferioridad de Harris en el norte, por tanto, si no puedo controlarlo, es tonto sufrirlo. Tendré que trabajar mucho, tratar de ganar más, ahorrar, dedicar más tiempo a pensar, cuidarme y abrazar a los míos, intentar por todos los medios sacarle jugo a la vida y ser feliz, si no puedo cambiar los altos escenarios en los que se mueven mis derrotas, por lo menos les restregaré en la cara mi alegría, mi felicidad y mi optimismo. Vamos, me vuelvo a encender, ¡Vamos, Miguel! No pares, sigue, sigue.

Entre tanta tragedia se me olvidó ver el partido, perdió el Madrid, no pude celebrarlo con mi compadre porque a él le duele, el miércoles disfruté la goleada del Barça. La victoria del América ya no me dolió tanto porque la disfruta mi Unagi, pero en el fondo me siguen cayendo en las muelas. Cuando ustedes estén leyendo este texto yo estaré frente al mar en Galicia, llevo tantas ganas de un Godello frío y antojo de ostras. Voy a darme ese lujo y quiero que mientras me las voy zampando la Unagi cante conmigo… No pares, sigue, sigue. Lo de la DANA estuvo muy feo, enseñaron la bajeza los políticos, pobrecita España, también está en manos muy populacheras. Es una pena rotunda.

Es domingo, intenten exprimirle lo bueno… no paren, sigan, sigan, lo que más molesta a los que no nos quieren es que no nos quejemos, que aguantemos los malos ratos y que multipliquemos los buenos. Denle un chance a Victoria, el flamante Premio Planeta 2024 de Paloma Sánchez-Garnica, a estas alturas ya lo tendré en mi mano y a México ya estará a punto de llegar, váyanlo pidiendo. Un beso enorme para Eugenia, el jueves fui padrino-abuelo de la hija de mi ahijado. ¡Felicidades!

Bonito día.

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