De política y cosas más sucias
Si en vez de ser mexicano yo fuera argentino, también hubiera votado por Javier Milei.¡AGUAS, LLEGÓ MILEI!Del mal, el menos, dijo Cervantes. No puede gustarme Milei, soy tan de centro que me asustan las miradas tan extremas. Lo seguí en redes durante los ...
- Si en vez de ser mexicano yo fuera argentino, también hubiera votado por Javier Milei.
¡AGUAS, LLEGÓ MILEI!
Del mal, el menos, dijo Cervantes. No puede gustarme Milei, soy tan de centro que me asustan las miradas tan extremas. Lo seguí en redes durante los últimos dos años y no puedo mentir, a veces, me cae muy bien, es un loco con ocurrencias muy acertadas. Sabe mucho de economía y, desde mi mirada, lo pierde ese estilo fanático que me pone muy nervioso y me da algo de miedo. Dicho lo anterior, si en vez de ser mexicano, fuese yo argentino, paisano de Messi y de Gardel, yo también hubiera votado por Javier Milei. Trataré de explicarme. Fatal, muy mal, me parece difícil de superar lo mal que lo han hecho los que están. Quiero creer, quiero de corazón y tal vez me traicione el deseo por encima del raciocinio, pero dicen los que saben que, algunas veces, este tipo de personalidades se comportan mucho más acomedidas cuando alcanzan sus objetivos. Dependerá de sus equipos, de su plan de desmonte de un gobierno putrefacto, tendrá que recurrir a achicar mucho el Estado, tanto, que se perderán subsidios y programas sociales, afectando, en el corto plazo, a los más necesitados, pero, si le sale bien y lo puede mantener, quizá se pueda reavivar la inversión y acelerar la creación de empleo. Me supera el tema, Milei de esto sabe muchísimo, al menos en papel. Mis socios dicen que una hoja de Excel lo aguanta todo, cualquier pronóstico. Yo no sé, ojalá y lo logren, Latinoamérica debe sacudirse la otra cara, la ola de rojillos de pacotilla, que son igual de peligrosos.
Argentina está tan jodidamente mal, que se me hace imposible empeorarla. Estas izquierdas latinoamericanas, ideologías basadas en la envidia y el encono, zurdos de conversaciones de salón de whisky y fumadores. La bolivariana, la castrista, la colombiana de Pietro, la nicaragüense, la boliviana, la chilena, la de Lula o la Macuspana, son populismos que están llevando a nuestro continente a la ruina. Ruina económica y desbarranco moral. El ejercicio de estos amigos del Plan Puebla o Sao Paulo es tan obvio, que sorprende la candidez con la que caen sus votantes. Prometen, ofrecen mucho pescado a los pobres, crean un enemigo interno, otro externo, odian a Estados Unidos y coquetean con Rusia y con China, generan división, sembrando encono y gastan lo que no tienen para crear votantes, que son cada vez más pobres y, también, cada vez más necesitados de creerles. Esto de izquierda no tiene nada.
Argentina viene en una caída en picada, endeudada al borde de la quiebra, tanto institucional como privada, una inflación insostenible y unos niveles de pobreza que sobrepasan 60% de la población. Una clase política ratonera, ladrona y enriquecida con sus capitales a buen recaudo en el extranjero. Se parece mucho a lo que nos está pasando aquí, sólo que ellos llevan cuatro o cinco años de ventaja. Unos gobiernos consecutivos de robo a mansalva, unos personajes endiosados por el pueblo, desde la mítica Evita y su Juan Domingo hasta Cristina y con los sacrosantos tanates de tener el cinismo para poner a competir por la presidencia, ahora Massa, el mismísimo ministro de Economía que llevó a la inflación actual. Aquí no podemos hablar, los candidatos de Morena vienen de fracasos tremebundos, sobra ver cómo está la CDMX, el Metro, asomarse a la gestión hasta donde te dejan, porque esconden todo bajo la alfombra del populismo y, lo peor, tienen mucho chance de ganar. Los argentinos pueden haberse equivocado, ya lo dije, no me encanta Milei, pero si ya tienen lo peor, nada puede complicarlo más. Con un perdido que nadie se meta. Yo, espero que Xóchitl se parezca muy poco a Javier Milei, pero votaría a quien fuera antes de poner mi respaldo en Claudia.
Es miércoles, le deseo mucha suerte a Milei y les recomiendo un libro de una paisana suya que está impresionante… Selva Almada, publicista como yo, enorme poeta, busquen su libro de relatos Una chica de provincia. Leamos para disfrutar. Bonito día.
