De política y cosas más sucias
La lectura te abre horizontes a mundos mágicos, a escenarios maravillosos, te permite escapar de esta realidad tan sucia y adentrarte en la belleza; porque te da la oportunidad de aprender.
ESTOY SEGURO DE LA INSEGURIDAD
Estoy condenado a incumplir mis promesas, últimamente traigo un vicio, casi una adicción podría decir, de hablar, soñar y vivir con los libros, tanto, que creo que me he vuelto monotemático.
Reconozco que es muy fácil caer en esa tentación, no conozco a nadie medianamente inteligente que pruebe las azucaradas mieles de la lectura y que no sucumba como señora con sobrepeso en resbaladilla. ¿Por qué? Pues porque la lectura te abre horizontes a mundos mágicos, a escenarios maravillosos, te permite escapar de esta realidad tan sucia y adentrarte en la belleza; porque te da la oportunidad de aprender, de crecer y de encender ilusiones y emociones. Aun así, y apuntalado por mi Kindle, donde traigo cola hasta diciembre (treinta o treinta y cinco novelas), y por los cuarenta y tantos libros que se amontonan en mi mesilla de noche; empujado por esa fuerza bendita, pero que ni siquiera es suficiente para alejarnos de esta realidad terrible que se vive en nuestro México. Por eso incumplo lo prometido y les vuelvo a hablar de política, ustedes perdonen. Mientras el madrugador gabinete de seguridad desayuna tamales de chipilín y café de olla, todos adulando al gran jefe y dándole armas de mentiritas para que él las adorne y las convierta en mentirotas en su espectáculo mañanero, mientras esos, unos mucho más militarizados que otros, nos regalan verdaderas homilías de datos truqueados para desinformarnos de que todo va bien. Mientras el Presidente ve sabotajes contra su corcholata en vez de ver a mexicanos muertos, mientras todos los que no nos ajustemos a lo que él considera que debemos pensar, que seamos adversarios, traidores a la patria, conservadores, fifís o ladrones. Pues, sí, mientras todo está mejorando en el imaginario mundo de los otros datos… la verdad, la trágica neta, la auténtica realidad es otra muy distinta, muy fea, muy pinche.
Pero no por ocultarla o maquillarla cambiará. Si seguimos haciendo lo mismo, es de locos pensar que los resultados serán diferentes.
Estas son las cifras sólo en el apartado contra mujeres, datos que ellos mismos publican por un lado y desmienten después. Información tomada del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), donde nos dicen que 2022 es el año más violento desde 2015, que es cuando comenzó a contabilizarse el número de víctimas.
Hasta ahora, era 2019 el año más violento, con 111 mil 553 mujeres víctimas de delitos. En 2022, las autoridades contabilizaron 122 mil 11 mujeres víctimas de algún delito. Un 12.5% superior a lo computado en 2021, donde se registraron 108 mil 411 víctimas. Esto equivale a un promedio que espanta… 334 víctimas al día, 14 por hora o una cada cuatro minutos. De los 14 tipos penales que publica el SESNSP, en diez se registró un aumento en 2022 comparado con 2021. El renglón que sufrió el peor incremento fue el de violencia de género, que subió 32 por ciento.
La lista de subidas es irracional, veamos: la trata de personas se incrementó 24.8%; corrupción de menores aumenta 23.4%; lesiones culposas, 23.4%; homicidio culposo sube 18.5%; extorsión, 12.1 por ciento. La violación subió 9% y la violencia familiar también se incrementó 6.6 por ciento.
Más allá de la actuación de las autoridades, por encima del fracaso de los abrazos contra los balazos, desde la perspectiva chaira o la fifí, que ya sólo mencionarlo me da un repelús de asquito; mírese por donde se mire. ¿Qué sucede en México? Qué clase de mosco de la insensibilidad nos contaminó el alma. ¿Por qué tenemos que levantarnos e ir a trabajar en medio de esta jungla de muerte y delincuencia? De verdad, ¿o es que acaso nos vale madre? Patrioterismos aparte, si esto va a seguir así, prefiero ver a mis nietos dando clases de español en Sídney. Arreglemos esto, nos conviene.
