De política y cosas más sucias / 7 de febrero de 2024

La izquierda y la derecha se han desdibujado,hoy la política se mueve entre populistas y aburridos. ¡LA CUARTA CONSTITUCIÓN! Puedo no coincidir en nada con el presidente López Obrador, su ideario político, un tanto desconocido y difuso, no me dice nada de su manera de ...

La izquierda y la derecha se han desdibujado,

hoy la política se mueve entre populistas y aburridos.

¡LA CUARTA CONSTITUCIÓN!

Puedo no coincidir en nada con el presidente López Obrador, su ideario político, un tanto desconocido y difuso, no me dice nada de su manera de pensar, no así sus actos, que lo delatan de inmediato. Simplemente no lo veo como un hombre progresista y su continuo ataque a los conservadores y neoliberales me parece una pose, una manera de conquista de votos y adeptos. La polarización es su negocio y lo maneja como nadie, aquella frase tantas veces usada desde Julio César a Napoleón: divide et vinces, divide y vencerás, es parte de su exitosa estrategia. La izquierda y la derecha se han desdibujado, hoy la política se mueve entre populistas y aburridos. Arrasa Bukele, gana Milei, amenaza con volver Trump, en España se defiende entre concesiones al borde de la constitución un Sánchez atrapado en su megalomanía. Y aquí, donde me duele, aparece, a siete meses de su partida, un renovador espíritu ocurrente. Una sacudida a la Constitución con una serie de reformas que, no sólo sabe de antemano que no cuenta con la mayoría para lograrlas, sino que él sabe que son exuberante verborrea en auxilio de la tediosa campaña de Claudia Sheinbaum. Puedo no coincidir con él, en nada, cierto, pero me parece un señor muy, muy listo.

El fuerte tufillo tiránico de las veinte propuestas, dirigidas a hacer más concentración de poder en un solo hombre o mujer; visiblemente decididas a debilitar los contrapesos; creemos que no pasarán, pero preocupa el simple hecho de que sus huestes las coreen ensimismados sin la más mínima crítica. Ver a un hombre supuestamente preparado y experimentado como el exministro Arturo Zaldívar formar parte de esta coreografía podría producir risa, lo haría, sí, si no fuera tan peligroso. Esta autocelebración del lunes, esta orquestación con clarines, soldados y bandera para un homenaje a su persona, a su ego inmenso, no deja de asombrarme y, a la vez, admirarme. Es un crack este señor, un genio, nos conoce como ningún otro, sabe quiénes somos sus críticos y no sólo no nos hace ni puñetero caso, sino que se burla abiertamente de nuestra condición y opinión, pero también sabe cuál es su mercado, dónde está su caldo de cultivo y con ellos establece una línea de comunicación que lo mantiene en altísimos niveles de aceptación, por más que a mí me parezca increíble.

Sé que es imposible, pero me gustaría echarme un café con él, conocerlo de cerca y charlar, no le haría ninguna pregunta, trataría de escucharlo sin interrumpir, abrir mis oídos e intentar comprender su visión. Un íntimo amigo mío tiene una novia que me parece medio tonta, pero mi amigo es tan brillante, que siempre pienso que algo debe tener la chica que yo no le sé ver, algo que no alcanzo a entender, porque él que es tan brillante, la ama. Seguro, pienso, tiene encantos ocultos que yo no soy capaz de verle. Lo mismo me pasa con el Presidente, hay treinta millones de mexicanos que votaron por él, a mí no me parece que sea lo mejor para México, pero, indudablemente, alguna cosa muy buena debe tener para que tantos mexicanos, que creo no son tarados, lo sigan y lo quieran tanto. Me niego a pensar en que sean víctimas de su demagogia, hago el descuento de los clientelares, aun así, su éxito es abrumador y debe tener motivos que éste que les escribe no los ve. Por lo pronto, no estoy con ellos. Aunque tampoco me enamora, votaré por Xóchitl, de los males, el menos malo.

Es miércoles, otra semana que se nos escapa; se fue enero en un suspiro y ahora hacen falta suspiros para abrazarse en febrero, mes del amor. Por fin caí en la trampa y estoy leyendo el Premio Planeta de Sonsoles Ónega, Las hijas de la criada, es un culebrón, divertido, entretenido, pero de ahí a Premio Planeta, se me hace un golpe de marketing. En fin, hay que leer, aunque sólo sea el prospecto del Bisolvon. Feliz miércoles, feliz febrero, el día 14 nada de florecitas, prueben con brillantes, traen suerte en el amor.

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